21 de julio 2006 - 00:00

No es la guerra, son los balances

No es la guerra, son los balances
El PBI del Líbano llegó el año pasado a 21.000 millones de dólares. El de Israel a u$s 134.000 millones. Entre los dos conforman 0,3% del PBI mundial y 0,16% de su población (algo más de 7 millones de israelíes y 3 millones de libaneses). La devastación causada -hasta ahoraa la infraestructura libanesa, ronda los u$s 2.000 millones, una cantidad relativamente fácil de recaudar entre los clásicos donantes internacionales. Si bien los gastos militares israelíes son difíciles de cuantificar, seguramente que los u$s 3.000 millones que EE.UU. aportan cada año a Israel más que sobran para cubrirlos. Finalmente, el número de muertos, aunque creciente, es inferior a los 582 que fallecieron este lunes con el tsunami que afectó la costa de Java. Desde el punto de vista de un economista, la locura que estamos viendo en Medio Oriente, casi ni amerita el costo del tiempo que insume hablar sobre ella. Y, sin embargo, no podemos dejar de mencionarla, no porque esté afectando al mercado financiero, ni por las derivaciones que podría tener, sino por las implicancias que conlleva respecto al "orden" internacional. Alguien puede decir que la suba del crudo a u$s 73,08 por barril demuestra otra cosa, pero esto significa olvidar que el miércoles se tocó el mínimo en tres semanas y que estamos a punto de cambiar de contrato. Que el Dow se desbarrancara 0,76% a 10.928,1 puntos, tampoco tuvo que ver con "la guerra", sino con los malos números de algunas cotizantes "clave" como Intel y Honeywell y a que sin nuevo "combustible" la euforia que desató el miércoles Ben Bernake, se enfrió rápidamente. Es difícil predecir qué pasará hoy, pero los números de Microsoft y de Google premiados con una suba en el "after" de 6% y 2%, dejaron el mercado "calentito" como para tener al menos un arranque alcista en lo tecnológico.

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