22 de noviembre 2004 - 00:00

No fue el viejo sino la realidad

No fue el viejo sino la realidad
Algo que es fácilmente comprobable es que quienes tienen algún predicamento sobre el mercado (sean empresas, instituciones o personas), lo manifiestan de manera mucho más evidente cuando generan una noticia "negativa" que una "positiva". En los últimos tiempos el máximo banquero del mundo ha estado hablando incontables veces, con un tono que casi podríamos definir de optimista. En ninguna de estas circunstancias el mercado pareció prestarle más que una mínima atención. Bastó, sin embargo, que el viernes y desde Alemania, dijera que los inversores deberían estar preparados para un incremento de tasas y que él estaba preocupado por los crecientes déficit comercial y del presupuesto, para que lo que venía siendo una semana positiva entre los tenedores de acciones, se trastocara en una merma de 0,8% para el Promedio Industrial (que así quedó en 10.456,91 puntos) y una baja prácticamente igual de 0,37% para el NASDAQ. Si la tasa de los bonos del Tesoro terminó experimentando una ligera baja en la semana a 4,89% anual, fue sólo merced a la huida de los inversores, que en la última rueda buscaron refugiarse en treasuries, al ver cómo las blue chips se desplomaban 1,09%.

Claro que las palabras del "viejo" (mejor dicho, el poner en evidencia la realidad) no fueron la única causa del malhumor. El petróleo, por ejemplo, reemprendió su camino alcista cerrando en u$s 48,44 por barril, mientras el oro alcanzaba un nuevo máximo para estos 16 años al quedar en u$s 442,9 por onza, y el dólar se desplomaba a u$s 1,302 por euro (nuevo récord de mínima) lo que de por sí solo justificaba ante los ojos de muchos la caída accionaria.

Te puede interesar