17 de noviembre 2005 - 00:00

"No hay nadie que se vaya del Fondo"

Thomas Dawson
Thomas Dawson
El FMI calificó ayer de «normales» las relaciones con la Argentina y reiteró, a través de su vocero Thomas Dawson, que el organismo estará «feliz de reaccionar» a cualquier propuesta del país para alcanzar un acuerdo.

Esta fue la primera declaración oficial del organismo luego de que Roberto Lavagna considerara que «no es imprescindible» un acuerdo con el organismo. El ministro de Economía había pedido una señal del Fondo sobre los requerimientos que haría al país para llegar a un acuerdo. Y dejó en claro que el gobierno no aceptará «bajar el dólar o aumentar las tasas», dos de los puntos centrales que enfatiza el staff del FMI como mecanismos para combatir la inflación. Estos puntos fueron incluidos en una revisión sobre la economía argentina que se publicó el 8 de julio pasado.

• Iniciativa

Las declaraciones de Dawson -formuladas en la tradicional conferencia de prensa quincenal que realiza en Washington- dejaron en claro que esperan que sea la Argentina la que tome la iniciativa para tratar de llegar a un entendimiento. «El contexto en el cual tendrán lugar esas negociaciones es una pregunta para las autoridades argentinas.»

«Tal y como está el partido a esta altura, las autoridades (argentinas) deben indicar» su deseo de negociar, explicó Dawson. El funcionario recordó que fue Buenos Aires quien solicitó que ambas partes esperasen para «continuar con el acuerdo, en el contexto de, entre otras cosas, la proximidad de las elecciones (legislativas del 23 de octubre), y hemos indicado que eso era apropiado».

• Insólito

«Lo importante -había expresado Lavagna- es alcanzar un acuerdo razonable, que respete el núcleo de nuestra política económica; de crecimiento, con suba de empleo y reducción de la pobreza. Si no logramos este acuerdo, seguiremos trabajando solos, como lo hemos hecho hasta ahora.»

También surgió en las últimas horas la posibilidad de recurrir a una desafiliación del FMI, una alternativa casi inédita. Esto le permitiría al gobierno un plazo de cinco años para cancelar toda la deuda con el organismo, pero generaría un enorme costo en lo que respecta a la imagen del país entre los inversores extranjeros.
«Nuestra prioridad es avanzar hacia un acuerdo. Salirnos del FMI sería un último recurso», explicó el representante argentino ante el organismo en Washington, Héctor Torres.

También el vocero del Fondo se preocupó por relativizar esta posibilidad. «Se trata de una cuestión claramente hipotética», dijo, para finalizar con humor: «La única noticia que tengo, y no es noticia, en términos de que alguien se vaya del Fondo soy yo, en aproximadamente 11 semanas», en referencia a su decisión de abandonar el organismo a fin de año.

En lo que queda de 2005, la Argentina debe pagar vencimientos con el organismo por u$s 600 millones. En 2006 el panorama sería menos complicado, con pagos por u$s 1.600 millones, pero en 2007 la situación ya se vuelve más compleja, debido a que vencen u$s 4.500 millones.

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