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No me preocupa que haya deflación, no es un tema muy importante. El descenso en los precios minoristas podría ser efecto de la baja que registró la cotización del dólar durante los últimos meses. Hay temas estructurales que resolver como el equilibrio fiscal.
Si la deflación en mayo es fruto de un reajuste de precios y cambio de expectativas, podría ser una muy buena señal para la economía, porque estaríamos entrando en una senda de estabilidad. Como algunos sectores vieron un poco detenido su ritmo de expansión, si la baja de precios estuviese respondiendo a una caída de la demanda o a algo que venía deteniendo el frenesí que se veía en materia de ventas y de empleo, la cuestión sería otra. Es necesario que el consumo y la inversión se expandan, porque no podemos seguir viviendo con semejante nivel de desempleo. Si la emisión de dinero del último tiempo no provocó aumento en los precios, esto podría estar reflejando que la gente no está gastando sino guardando ese dinero, lo cual -de ser así- sería una señal de confianza en la economía. El dinero peligroso es el que se gasta, en cambio el que no se gasta señala el acervo de dinero en la economía y sin embargo no hay inflación.
OSCAR LIBERMAN Fundación Mercado
La deflación no es algo malo, más cuando se trata de una economía que hasta hace poco tenía un riesgo serio de inflación. La deflación negativa es la que se sostiene en el tiempo, sí se traslada a todos los aspectos de la industria, aunque no sea éste el caso. ALDO ABRAM EXANTE
Hay que tener en cuenta que los bajos índices inflacionarios de los últimos meses estuvieron reflejando la fuerte caída del dólar del año pasado. Lo cual permitió hacer el cambio de precios relativos en favor de los bienes que dependen de la demanda interna respecto de los que están ligados al dólar, a partir de la baja del divisa estadounidense y con una menor suba de precios en pesos en esos sectores. A esto se suma que aproximadamente 20% de la canasta del índice de precios consumidor que depende del dólar ajustó a la baja. Lo que en realidad pasó es que los precios se acomodaron a la apreciación del peso (y no a la baja del dólar).
Por lo tanto, la deflación que se registró en mayo era esperable ante la importante caída del tipo de cambio. Sin embargo, aún no puede analizarse la persistencia porque está sin definir la política cambiaria y monetaria, ya que el Banco Central quiere metas inflacionarias (bajas) y el gobierno quiere un dólar más alto.
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