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7 de agosto 2007 - 00:00

No se frenó aún corrida al dólar

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El mercado dio una verdadera vuelta de campana y desde el Banco Central, Martín Redrado debe lidiar con él. En el primer semestre tuvo que hacer frente a una ola de venta de dólares para evitar la caída en picada del precio. Ahora pasó casi sin escalas a batallar con una demanda de divisas de empresas y bancos difícil de contener.

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A eso se suma que en las últimas jornadas se notó mayor compra de dólares del público en las casas de cambio.

No bastó que el BCRA mostrara «poder de fuego» para ponerle un techo al dólar en $ 3,20. Los inversores igual prefieren desprenderse de sus bonos en pesos, convencidos de que será difícil obtener ganancias en este contexto, y optan por pasarse a «moneda dura». No es casual que se sigan liquidando bonos en pesos, a pesar de estar a precios de «ganga».

La inflación «cocinada» del INDEC, el aumento del gasto y la proximidad de las elecciones se juntaron para que los títulos argentinos resultaran de lejos los más castigados entre los emergentes. Redrado enfrenta por estas horas un dilema: procura reducir las tasas de interés, que se dispararon a 13% en el mercado interbancario y amenazan con afectar la expansión económica. Pero debe hacerlo con cuidado, ya que una disminución agresiva sólo ayudaría a financiar más compra de dólares.

El razonamiento es sencillo: se mantiene muy sostenida la demanda de dólares en el mercado mayorista y si las entidades oficiales salen a prestar pesos muy baratos, inmediatamente habría más recursos para una corrida contra el peso (vía una agresiva compra de dólares) en el mercado local.

Ocurre que los inversores prefieren desprenderse de estos activos a cualquier costo para pasarse a dólares. Ayer se operaron u$s 540 millones en el mercado mayorista de cambios y, a diferencia de lo que ocurría hasta mediados de año, no fue el BCRA el que salió a comprar los excedentes. Tal como viene ocurriendo desde el 20 de julio, alcanzó con la demanda de empresas y bancos. El Central terminó, una vez más, con leve saldo negativo.

Por otra parte, el funcionario tendrá hoy que pagar mucho más caro para refinanciar al menos una parte de las Lebac y Nobac que vencen. Se estima que el rendimiento que reconocerá se ubicaría por encima de 10% anual para el plazo de 90 días, contra 8,06% que había fijado en la colocación de hace dos semanas. Para plazos más largos, la brecha puede agrandarse aun más.

El total de vencimientos asciende a $ 1.430 millones, pero el BCRA salió a renovar sólo $ 700 millones. «Si nos piden tasas demasiado elevadas, no vamos a dudar en bajar la renovación aun a menos de la mitad», aseguraron ayer altas fuentes del Central.

La renovación sólo parcial de Letras y Notas es, por otra parte, un mecanismo para inyectar liquidez en el mercado financiero.

En este contexto, las reservas internacionales muestran una leve declinación en las últimas jornadas. Ayer fueron u$s 100 millones por el pago de BODEN 2012 que tuvo que efectuar el gobierno, con dinero de la Tesorería que estaba depositado en el Central. Pero de un máximo de u$s 44.190 millones la semana pasada cayeron a u$s 43.900 millones. Nada dramático, pero un reflejo del cambio de tendencia.

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