26 de octubre 2004 - 00:00

Nobel de Economía aconsejó negociar deuda con visión a largo plazo

El premio Nobel de Economía, Finn Kydland, aconsejó hoy al Gobierno argentino a "no dejarse tentar por ganancias a corto plazo" en la negociación con los tenedores de bonos, atribuyó el fracaso de las inversiones durante los '90 a la falta de credibilidad y criticó a los organismos de crédito por su carencia de "estructura conceptual".

"Es una situación desafortunada" la que vive Argentina con su deuda, pero "como concepto general lo importante es no perder de vista las decisiones que afectan a largo plazo y no dejarse tentar por ganancias a corto plazo", sostuvo el científico noruego al ser consultado en una conferencia de prensa en Buenos Aires sobre su visión de las negociaciones para salir del default.

Con absoluto recaudo en cada una de sus respuestas, Kydland, quien está en el país para dictar un curso en la Universidad Torcuato Di Tella, se excusó de dar precisiones sobre la actual coyuntura argentina y sus pronósticos, amparado en el carácter de sus trabajos que requieren de un análisis científico de la situación.

Sin embargo, el recientemente galardonado por la Academia Sueca de Ciencias, junto al estadounidense Edward Prescott por sus aportes al análisis de la macroeconomía y a la política fiscal y monetaria de varios países, entre ellos la Argentina, dejó ideas generales sobre algunos temas.

Sobre la cuestión de la deuda, que fue una pregunta recurrente de los periodistas, el noruego apenas arriesgó un concepto presente en varias de sus respuestas: la visión a largo plazo y la necesidad de "recuperar la confianza de los mercados y los inversores".

"Los acuerdos -como el que se busca con los acreedores- permiten pensar a largo plazo", por lo que "es importante en momentos como este que las autoridades que llevan adelante la política económica trabajen a largo plazo y lograr así de manera sistemática crecimiento sostenible en todas las variables", dijo.

El catedrático reconoció que "el desafío no es fácil", pero insistió en "crear estas políticas estables y no confundirlas con las de corto plazo que no constituyen las condiciones" para el crecimiento.

Kydland se manifestó "optimista sobre el futuro de la Argentina por la acumulación de su capital humano", y confesó, con un toque de humor mediante, que calificó al país "como un lugar para seguir visitando", tras comprobar durante su estadía en 1997 que "existen aquí estudiantes muy buenos" y luego de haber visto jugar en esa oportunidad a "Maradona en su último partido".

En un resumen de sus respuestas a consultas sobre las política económicas de los '90 en comparación con la actualidad, Kydland se mostró contrario al intervencionismo estatal y centró su crítica a la década menemista en la "falta de credibilidad".
"No es buena idea", dijo sobre una fuerte presencia estatal en la economía, porque "un mayor intervención a largo plazo es perjudicial", consideró.

En tanto, al ser consultado sobre el por qué la recuperación no fue sostenible en Argentina pese al nivel de inversiones en los '90, el Premio Nobel hizo hincapié en "la ausencia de confianza, credibilidad y sostenibilidad de las políticas a largo plazo".
Kydland eludió ahondar sobre la responsabilidad de los organismos financieros internacionales en la crisis argentina, ya
que, según dijo no se dedicó a estudiar a estas entidades, pero opinó que "no tuvieron un marco conceptual y por eso sus recomendaciones pudieron haber sido perjudiciales".

En ese sentido, recordó un artículo que publicado en el Wall Street Journal en 1998 que reflejaba la preocupación del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre el hecho de que "Argentina estaba creciendo a una tasa demasiado rápida pero estaban cayendo el precio de sus exportaciones, por lo que un situación que debía ser superavitaria no lo fue".

"Me preguntaba entonces para qué el FMI recomendaba que no se frenara el crecimiento", dijo y resaltó que "los organismos tienen que tener una estructura conceptual para entender los problemas de los países y poder aconsejar en consecuencia".

Por último, Kydland minimizó las consecuencias que podría tener sobre los países de Latinoamérica el creciente endeudamiento de Estados Unidos con bancos asiáticos.

"La deuda en sí misma no es un problema. La relación de endeudamiento entre Estados Unidos y Japón es la normal, su nivel es exactamente el que tiene que ser y eso no es un problema" para las economías de América latina, sostuvo.

En cambio, el noruego puso énfasis a las "políticas económicas diseñadas a largo plazo para evitar los efectos perjudiciales" del cortoplacismo, que confía seguirá Estados Unidos tanto si el próximo presidente sea George Bush o John Kerry.

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