Una buena noticia: ¡el petróleo retrocedió 1,1%! Por favor, entiéndase que el optimismo puesto en el párrafo anterior es sólo una humorada, ya que estamos más que conscientes que la merma se refiere a los u$s 49 por barril que tocó el "oro negro" rompiendo todas las marcas históricas. Si bien hay fuertes rumores que la administración Bush está estudiando liberar las reservas estratégicas (no se sabe si para bajar el precio de la gasolina o para asegurarse la reelección) hay que tener en mente que esto no soluciona los problemas de fondo que son: una impresionante demanda, una refinación acotada (casi un nudo gordiano) y una producción que, como siempre, corre detrás del carro; todo esto insertado en un escenario geopolítico inusualmente volátil. Con esto no sugerimos que el crudo vaya a subir o a bajar, sino que los que unas semanas atrás afirmaban en los medios que veían un precio del barril en u$s 30, deberían estar hoy escondidos varios metros debajo de la tierra. Pero pasemos a lo que nos interesa, lo bursátil. Si se quiere podemos culpar por la nueva caída de las acciones al petróleo (y su efecto sobre los Indicadores de Liderazgo y la bajada de pulgar a Exxon-Mobil), pero lo cierto es que si bien el Promedio Industrial perdió 0,7% -quedando a 38,9 unidades de romper hacia abajo la línea del 10K y en el nivel más bajo desde agosto 17-, los papeles más chicos prácticamente no se movieron y el NASDAQ ganó 0,04%, lo que sugiere que esta vez no hubo una carrera a la seguridad (de hecho, la tasa a 10 años trepó a 4,03 por ciento anual). Claro, que con apenas 1.280 papeles negociados en el NYSE y 1.400 en el NASDAQ, ninguna idea es demasiado válida.
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