Algunos tal vez con el afán de encontrar algo parecido a la magia, sostienen que esta cosa a la que hemos llamado "el mercado" (específicamente, el mercado bursátil) puede alimentarse con malas noticias y generar con ellas un rally alcista. Este argumento es similar al de los que dicen que gracias a las drogas algunos creadores han sido capaces de originar piezas magistrales. En todo caso, lo que debemos preguntarnos es cuánto más hubiera subido el mercado si las noticias fuesen positivas, y a qué niveles de genialidad hubieran llegado los artistas de no depender de substancias que sólo les sirvieron para embotar o alterar su conciencia. Yendo a lo que nos compete, que es la bolsa, ayer otra vez vivimos este escenario en que la mayor parte de las noticias se puede definir como "tradicionalmente negativas para los tenedores de acciones" y, sin embargo, los tres principales índices terminaron del lado ganador, el Promedio Industrial en 10.244,49 puntos, tras haber subido 0,13%, en tanto el NASDAQ ganó 0,4%; y el S&P 500, 0,28%. Al analizar el mercado, hay que tener en cuenta que éste tiene diversas dimensiones: una tiene que ver con los precios; otra, con el volumen; otra, con la profundidad; otra, con el "float", sectores, plazos, etcétera. Por cuestiones de síntesis, en general, nos concentramos en los precios -según los marcan los índices más populares-y en el volumen. No debemos sorprendernos entonces si ayer apenas se hicieron 1.100 millones de papeles en el NYSE y 1.300 millones en el NASDAQ, pobre, en un Rosh Hashanah, pero no en un mercado que desconfía.
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