10 de febrero 2004 - 00:00

Nueva York

Nueva York
A pesar de estar de alguna manera prevenidos (hace varias ruedas que venimos comentandola persistente caída del volumen), no se pudo evitar revisar ayer una y otra vez los números, al ver que apenas se alcanzaron a efectuar operaciones con 1.285 millones de papeles en el mercado tradicional y 1.739 millones en el electrónico. Aun sin tomar esto en consideración, ya era claro que la rueda sólo merecía el más parco de los comentarios, definiéndola en el mejor de los casos como aburrida. Si bien pasado el mediodía las acciones englobadas en el Promedio Industrial se movieron por algún tiempo del lado ganador (llegando a trepar 0,24%), lo cierto es que la mayor parte de la rueda fue perdedora y poco importó que el cierre fuera en 10.579,03 puntos, lo que acotó una baja máxima de 0,26% a tan sólo 0,13 por ciento. En vista de que ya podemos dar por terminada la temporada de balances (aunque parece renacer la actividad de fusiones y adquisiciones), según algunos, lo de ayer fue apenas el reflujo de la suba del viernes último, a la que incluso tildan de "rally". Para otros, sólo es el natural paso al costado de los inversores, nerviosos por lo que pueda llegar a declarar mañana Alan Greenspan en su informe bianual ante el Congreso (nadie olvida el último susto que dio al cambiar el fraseo de la tradicional Minuta).

Desde ya que existen muchos otros argumentos intentando explicar lo difícilmente explicable, pero lo curioso es la poca importancia que se le dio a la reunión del G-7 durante el fin de semana.

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