4 de agosto 2006 - 00:00

Obsesión oficial por mantener reservas cuesta u$s 10 millones

Martín Redrado
Martín Redrado
Ayer ingresó el préstamo de u$s 700 millones del Banco de Basilea y las reservas aumentaron a u$s 26.878 millones. En ese monto hay incluidos dólares del encaje por los cupones de los BODEN que los bancos cobraron para girarlos a los tenedores del exterior. Mientras los dólares estén en la caja de los bancos, deben inmovilizar un porcentaje en el Central. A medida que giren los dólares, retirarán el encaje, por eso desde hoy las reservas pueden bajar de manera leve. Ayer una entidad grande retiró el encaje, hoy la seguirán otras.

La línea de crédito que otorgó el Banco de Basilea es a 90 días y el país pagará la tasa Libor que ayer estaba en 5,51% anual. Con este préstamo el Banco Central tratará de que los movimientos de las reservas no sean bruscos.

El Banco Central, además, tomó prestado dólares a los bancos, vía pases a una tasa de 5,20% anual, similar a la de los fondos federales de Estados Unidos que deberá comenzar a devolver en los próximos días. Estos pases suman cerca de u$s 150 millones. Pero es una operación que ya está por terminar.

  • Incomprensible

  • El colchón que armó el titular del Central, Martín Redrado, es para ganar tiempo hasta setiembre cuando el Ministerio de Economía vuelva a licitar fondos para hacerse de otros u$s 500 millones. Además prevé que en los próximos días, el Tesoro le comprará reservas, porque lo que adquiere en el mercado cambiario no le alcanza, para pagar u$s 634 millones al Banco Mundial y al BID y u$s 100 millones por cupones del BOGAR 2018 y el Préstamo Garantizado. También quiere cubrirse porque comienza a debilitarse el ingreso de dólares por la venta de la cosecha.

    Hoy las reservas están en casi u$s 26.900 millones, pero 1.000 millones son dólares de corto plazo. El préstamo del Banco de Basilea, que se podía haber evitado, costará casi u$s 10 millones, a los que hay que sumarle casi 1 millón de dólares mensuales de las operaciones de pase. Puede parecer poco dinero, pero no hay cifra más elevada que la que se despilfarra.

    Cada día resulta más incomprensible la estrategia de haberle pagado al FMI casi u$s 10.000 millones que costaban menos de 5% anual. Se elaboraron toda clase de cálculos para mostrar que, además de la independencia económica, había un ahorro concreto y cierto de u$s 1.000 millones en intereses hasta 2008.

    La realidad muestra que es más grande la pérdida que el ahorro. A Venezuela hubo que pagarle más de 8% anual en julio por u$s 400 millones en bonos, los BONAR V que tienenuna renta de 8,34%. Ambospréstamos le cuestan el doble que el del FMI.

    Además el país pierde la renta que daban esos casi u$s 10 mil millones colocados a tasa en el exterior.

    Otro costo encubierto es la tasa de interés cada vez más alta que paga el Central a través de pases, Lebac o Nobac, para absorber los pesos excedentes que generan esas reservas.

    La obsesión de Néstor Kirchner por las reservas altas tiene costos. Pero al Presidente lo encandila tener más reservas, algo incomprensible en el peronismo que aún hoy se jacta de haber liquidado el oro de las reservas que se acumulaba en los pasillos del Central en la década del 40.

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