El titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Alberto Abad, confirmó ayer que el gobierno estudia seriamente la posibilidad de reducir la alícuota del Impuesto al Valor Agregado (IVA) de 21% a 10,5% para la cadena productiva de algunos bienes que se incluyen en la canasta básica de alimentos.
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Según Abad, la AFIP está haciendo, junto con la Secretaría de Hacienda de Carlos Mosse, un análisis sobre esta posibilidad, adelantada por este diario el viernes pasado, que alcanzaría a cinco líneas de productos alimentarios industriales básicos: aceites, galletitas, fideos, yerba mate y harinas. Si se tiene en cuenta, además, que otros productos de la canasta básica no tributan IVA (leche en sachet y pan francés) o pagan un IVA de 10,5% (hortalizas, frutas, carnes y legumbres secas), prácticamente la totalidad de la canasta básica de alimentos tendría una reducción importante en la presión de este impuesto.
Según los informes preliminares, el eventual costo fiscal de esta medida sería de un máximo de 300 millones de pesos por año, mientras que los precios deberían reducirse entre 10% y 12%. Pero para que esto se concrete, la medida se instrumentaría a través de la reducción del IVA a 10,5% en toda la cadena productiva y no en el insumo básico (maíz, soja o trigo), como existe actualmente.
• Traslado
Según Abad, las posibilidades de implementar la medida, que podría comenzar a regir desde fines de este año o comienzos de 2005, dependende su efectivo traslado a los precios. El funcionario consideró que anteriormente «en casi ninguno de los casos en los cuales se redujo la alícuota, el monto de la baja se trasladó en su totalidad a los costos del consumidor», y dio como ejemplo que si se reduce el IVA en 10 puntos, «el producto que va a comprar el consumidor no baja 10 puntos».
Abad indicó que, de este modo, la rebaja tributaria «se queda perdida en algún eslabón de la cadena y no la recibe quien la tiene que recibir», con lo cual «estamos dando más utilidades a alguien y no traslado una baja de los impuestos». Con esto Abad no descartó la medida, sino que consideró: «Tenemos que tener garantías en el sentido del impacto».
Para esto el gobierno piensalanzar la medida a través de un acuerdo entre los supermercados y los productores y fabricantes de estos bienes, para que haya un compromiso de reducción en los precios al público. En principio, las cadenas de supermercados ya habrían aceptado la propuesta.
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