Ola de despidos entre los CEO de EE.UU.
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Sumner Redstone
Philip Knight, presidente de Nike Inc., fue igual de implacable con William Pérez: lo contrató a Pérez para que fuera su reemplazante como CEO y lo despidió un año después.
Los máximos responsables ya no reciben el trato deferente que solía reservarse para figuras como el ex jefe ejecutivo del mítico Jack Welch, ex CEO de General Electric, dice John Challenger, director de Challenger, Gray & Christmas. «Se terminaron los días en que uno aprendía de sus errores», agrega. «Ahora los resultados deben ser inmediatos, potentes y sucesivos.»
Por su parte William Clay «Bill» Ford Jr. no pudo conseguir esos resultados tras hacerse cargo de la automotriz de su familia en 2001. Ante la pérdida de cuota de mercado a favor de competidores mundiales como Toyota Motor Corp. cada año desde 1995, el presidente y CEO de Ford Motor Co. decidió eliminar 30.000 empleos en seis años.
Al padecer tropiezos su plan, Ford traspasó la dirección ejecutiva a Alan Mulally, ex subdirector general de Boeing Co. el 5 de setiembre. Dos semanas más tarde, la compañía dijo que ofrecería indemnizaciones a todos los trabajadores por hora que accedieran a renunciar,y que terminaría los despidos anunciados cuatro años antes de lo previsto inicialmente.
Sin embargo, tal como descubrió Nortel Networks Corp., sustituir a un CEO puede complacer a los accionistas sin mejorar el desempeño de la empresa. Después de superar un escándalo contable, Nortel designó a Mike Zafirovski, ex director general de Motorola Inc., como su nuevo CEO en octubre de 2005. Las acciones subieron 5,4% el día del anuncio.
Sin embargo, siete meses más tarde Zafirovski admitió que puede llevar cinco años volver a hacer rentable a la empresa. En junio suprimió 1.100 puestos de trabajo y la acción perdió 25% de su valor en 2006.
Hoy en día corren peligro hasta los jefes que logran volver sus compañías a la rentabilidad. Mark Hurd, CEO de Hewlett-Packard, se hizo cargo del complicado fabricante de computadoras tras la partida de la CEO y presidente Carly Fiorina el año pasado. Hurd aumentó la cuota de mercado de HP en Estados Unidos en el segundo trimestre de 2006 en comparación con un año antes y también elevó 80% el precio de la acción a partir del comienzo de su cargo en abril de 2005. Sin embargo, los reconocimientos pueden ser fugaces: Hurd se vio involucrado en el escándalo que afectó a HP. El 22 de setiembre el consejo depuso a la presidenta Patricia Dunn, quien había supervisado una investigación de detectives privados a directores y periodistas para poner fin a filtraciones de informaciones a los medios.



