El escenario económico aparece difuso en el corto y en el mediano plazo. Las consultoras privadas ponen algunos reparos a las previsiones optimistas que diagnostica el Gobierno. En diálogo con Ámbito, Orlando Ferreres, titular de Ferreres & Asociados anticipó que espera un crecimiento del 3% para el 2022 y una inflación de entre el 55% y el 60%. “No creo que haya un salto brusco pero la devaluación se va a acelerar”, sostuvo el consultor.
Periodista: ¿Qué escenario están relevando para la inflación de noviembre?
Orlando Ferreres: Estimamos que va a ser del 3%. Hasta ahora nos viene dando 2,5%, pero en la última semana hubo un salto de alrededor del 0,5%. Por eso creemos que en todo el mes, a pesar de los controles de precio, va a estar cerca del 3%.
P.: ¿Y qué se vislumbra a mediano plazo en el avance de los precios?
O.F.: Hay que ver que va a pasar con el tipo de cambio. Si sigue el ritmo de devaluación en torno al 1% o no. Nosotros estamos anticipando que la inflación del 2022 estaría entre el 55% y 60%. No estamos estimando una hiperinflación, de acuerdo a lo que suceda con el FMI va a haber un ajuste fiscal gradual y el segundo semestre de 2022 va a comenzar a bajar, ahí vamos a estar mejor.
P.: ¿Qué factores van a influir?
O.F.: El déficit fiscal va a traer necesidades de emisión y esa es la principal causa de la inflación actualmente. Por otro lado, los precios internacionales no van a bajar y continuarán poniendo presión sobre el mercado interno. El dólar ya no servirá como ancla. Habrá un reacomodamiento de precios relativos. Se espera que los precios regulados se aceleren, la luz, el gas y la nafta están congelados.
P.: Y justamente, ¿piensa que se acelerará el ritmo de devaluación?
O.F.: No creo que de un salto brusco, pero sí una aceleración mensual de la devaluación. Podría alcanzar alrededor del 5% por unos meses para después volver a bajar a niveles cercanos al 3%. Veo un dólar subiendo un poquito por encima de la inflación, cerca de un 60% en todo el 2022.
P.: ¿Está atrasado el tipo de cambio?
O.F.: No demasiado. Yo diría que alrededor de un 10% o 15% con respecto al tipo de cambio de Estados Unidos pero un poco más con respecto a la canasta de monedas que incluye a los principales países del mundo un 20%, aunque ese índice no influye tanto. Por eso el año que viene se va a requerir un ajuste más fuerte del tipo de cambio.
P.: ¿Qué resultado se augura para la balanza comercial del año que viene?
O.F.: El sendero de crecimiento de las exportaciones va a continuar, por lo que el año que viene la balanza será superavitaria. Hay que ver cual será el ritmo de las importaciones pero yo estimo un resultado positivo de entre 12 mil y 18 mil millones de dólares que podría traer algo de aire en el frente cambiario.
P.: ¿Qué repercusiones trajo la carta de la vicepresidenta?
O.F.: Por lo que pude recoger hasta ahora, positivas. La sensación es que el asunto quedó en manos del presidente, que no va a tener más remedio que responder positivamente a lo que proponga el Fondo. Se espera una situación mejor después del arreglo en el sector externo y en el frente financiero.
P.: ¿Cómo será el desempeño de la actividad económica?
O.F.: Nosotros realizamos un escenario un poco menos optimista que el que elaboró el Gobierno. Vemos un crecimiento del 9% para este año y para el 2022 anticipamos un 3%. Podría influir una desaceleración de la inversión y la falta de dólares para proveer de más cantidad de insumos.
P.: ¿Ve una desaceleración en el desempeño de la industria?
O.F.: A nosotros nos sigue dando en buenos niveles, con crecimiento. Aunque el crecimiento es menor al de comienzo de año, pero también es verdad que la base de comparación es más alta. Pero la industria va a ser uno de los factores explicativos del crecimiento de este año, junto a la construcción que también está creciendo mucho y la inversión que ya aumentó 25% entre enero y octubre de este año.
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