10 de mayo 2001 - 00:00

Otra semana deberá esperar Maccarone

El peronismo postergó ayer en el Senado la designación de la nueva cúpula del Banco Central, por lo menos, una semana más. El bloque opositor, que no tiene apuro tal cual anticipó este diario, se aferró al reglamento y a cuestiones formales para mantener trabada la confirmación de Roque Maccarone en la presidencia del BCRA y la de 4 directores.

El gobierno necesita que la Cámara alta convalide el nombramiento de Maccarone, cuya estabilidad corre peligro no sólo por la falta de ratificación del Congreso -un requisito constitucional inevitable, porque está designado en comisión-sino también por los reclamos judiciales presentados por el removido Pedro Pou, todavía pendientes del pronunciamiento de los Tribunales.

Quejas

En la víspera, Carlos Verna (PJ-La Pampa) se quejó durante la sesión de que «hay más pliegos que vacantes». Por la mañana, los justicialistas se quejaron en la comisión de Acuerdos -la única dependencia por la que debe tramitarse la llegada al recinto de los diplomas-de que no sabían exactamente cuál era la política de nombramientos en la entidad bancaria. «Primero, nos mandaron 3 pliegos, y ahora, otros 2; me parece que tenemos que tratarlos todos juntos», explicó el chaqueño Horacio Zalazar, titular de Acuerdos.

Lo cierto es que recién anoche tomaron estado parlamentario los títulos de Alfonso Prat-Gay (a quien la Casa Rosada pretende coronarlo en la vicepresidencia) y de la directora Amalia Martínez Christensen, que se sumaron a los ya entrados de Maccarone y de los otros aspirantes a integrar el directorio, Felipe Murolo y Hugo Bruzzone.

Excusa

En ese sentido, hay un estricto apego al reglamento por parte de la bancada mayoritaria, si bien se trata de una excusa: el PJ nunca estuvo de acuerdo con la destitución de Pou y, en consiguiente, del cambio por el ex hombre fuerte del Río (Verna, que integró la Bicameral que aconsejó al Ejecutivo la decapitación de Pou, se había manifestado en disidencia).

A esta cuestión casi de principios, se acopla una razón más terrenal.
Los justicialistas pretenden negociar sillas en la conducción del BCRA, a cambio de convalidar los pliegos que pretende la administración De la Rúa.

Sorprendió la actitud del actual director del BCRA,
Manuel Domper, quien habría amenazado que si él se veía obligado a renunciar -su mandato vence en setiembre y figuraba en el informe que destituyó a Pou-, con él se iban dos directores más. Verificada la información por legisladores, comprobaron que simplemente no habría más renuncias que la del propio Domper -no tiene aliados en su cruzada-y, por ende, no más asientos para cubrir.

El miércoles que viene volverá a deliberar la comisión de Acuerdos. En el mejor de los casos, ese mismo día podría haber dictamen de los pliegos y podrían votarse en el recinto, previa aprobación de los 2/3 de los presentes. En un alternativa intermedia, podría haber despacho de comisión, lo cual obligaría a esperar 7 días -según plazos reglamentarios-para bajar a la sesión con los títulos de Maccarone y compañía.

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