14 de noviembre 2002 - 00:00

Otro plan de obras, ahora en tres etapas

Los empresarios del sector de la construcción volvieron a pedir que se ponga en marcha el tantas veces mentado plan de obras, con el obvio fin de reactivar esa «locomotora» de la actividad y eliminar buena parte de los 600.000 desocupados del sector.

En una conferencia de prensa convocada para anunciar la realización de su 50ª Convención Anual, el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC), Eduardo Baglietto (Techint), y su vice, Aldo Roggio (Benito Roggio e Hijos), revelaron cómo se escalona este plan en tiempos en que no existe la financiación.

«El plan tiene tres etapas. La primera, de 'emergencia', se basaría en cobrar $ 100 millones de los $ 500 millones que nos debe el Estado y poner en marcha obras paradas, principalmente 58.000 viviendas a medio terminar. Es que eso genera más empleos que las obras de infraestructura, y hoy es fundamental recomponer el trabajo.»


En relación con el repago de las «viviendas sociales» que se reanudaría si se lleva a cabo el plan de obras, Baglietto dijo que «se les cobrará $ 150 a $ 200 mensuales a los beneficiarios, que es lo que pueden pagar. No serán dadas a título gratuito». El empresario admitió que en los últimos años «la falta de repago de esta clase de viviendas impidió seguir construyendo nuevas, porque el gobierno de turno condonaba las deudas o terminaba regalándolas. Si no se hubiera hecho esto, y con disciplina fiscal, con las 800.000 viviendas ya construidas podríamos estar haciendo 100.000 nuevas por año».

La segunda etapa, según los empresarios, se denominaría Plan Factible, dada la falta de financiamiento interno y externo. «Deberían utilizarse partidas del presupuesto nacional en inversiones, que hoy se usan para financiar gasto corriente (pago de sueldos)», dijo Baglietto, para luego pedir la (casi impracticable) vuelta de capitales argentinos depositados en el exterior a través de un blanqueo, pero sólo si se los destina a proyectos inmobiliarios. Esto, junto con el aporte de las AFJP, podría -según Baglietto/Roggio- «cerrar la falta de fondos que se prolongará al menos hasta 2004. No vemos otra alternativa». Los directivos de la CAC revelaron que están trabajando en este plan para presentárselo al actual y al futuro gobiernos.

• Salida

El tercer paso, que sólo podrá ser aplicable cuando el país supere la crisis, depende no sólo del financiamiento externo «sino de una especie de Plan Marshall. No se sale de las grandes crisis sin grandes planes de obras públicas, y para eso es necesaria la ayuda externa», dijo Baglietto. «Pero esto sólo sucederá cuando volvamos a ser respetados en el mundo y normalicemos la actividad económica y financiera.»

Ante una consulta, Roggio enfatizó que «las entidades empresarias de ningún modo estamos pidiendo un seguro de cambio, pero sí un marco adecuado para que las empresas nacionales refinancien sus deudas en moneda extranjera. Esto no podrá arrancar hasta tanto el Estado comience a refinanciar la deuda pública». Baglietto agregó que hay líneas de financiación del BID y del Banco Mundial esperando ser desembolsadas. «Hay proyectos en que los organismos ponen 75%, y el Estado 25%, pero como cobra 21% de IVA, le saldría prácticamente gratis... Es una pena que no se utilicen.»

Ambos directivos, a los que se unió Munir Madcur, admitieron que había alguna reactivación en la construcción, pero «tan leve que no mueve el amperímetro: que estén haciéndose algunas casas en countries de la zona norte no implica reactivación. Hay precios muy bajos y algunos los aprovechan; y está la expectativa de que se instrumente el rescate anticipado de los BODEN para compra de bienes inmuebles. Pero las ventas de cemento siguen siendo las más bajas desde 1967: estamos en 98 bolsas per cápita, contra 240 de Brasil, 140 de Uruguay, 160 de Chile...».

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