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Tras marcar récords a comienzos de la semana, el petróleo comenzó a bajar una vez que los temores sobre una escasez de gasolina se atenuaron, a pocas semanas del inicio de la temporada de vacaciones en el hemisferio norte, uno de los picos anuales de consumo.
Este viernes, en el New York Mercantile Exchange, el barril de crudo para entrega en mayo bajó de 79 centavos, 53,32 dólares por barril. Incluso llegó a pasar por debajo de los 53 dólares poco antes.
"Hay un sentimiento de alivio porque el aprovisionamiento no estará quizá tan ajustado como se preveía para el segundo trimestre", dijo Mike Fitzpatrick, analista de Fimat.
Ya el jueves el petróleo había registrado una fuerte baja de 1,74 dólares en Nueva York, tras un informe del Departamento de Energía (DoE) estadounidense que mostró un alza de las reservas de gas natural en Estados Unidos la semana pasada, por primera vez en 20 semanas.
Pero según las previsiones energéticas publicadas el jueves por el DoE, "los precios de la gasolina en 2005 seguirán siendo altos".
"La fuerte demanda petrolera mundial continuará sustentando los precios del crudo e incrementará la competencia para las importaciones de gasolina", consideró.
Además, auguró un precio del crudo en Nueva York superior a 50 dólares el barril "para lo que queda de 2005 y en 2006".
Los analistas parecen coincidir en que la razón fundamental del alza de precios debe buscarse ahora en la falta de capacidad instalada para procesar el petróleo, que fluye en abundancia desde los países productores.
"En Estados Unidos, la situación no es algo nuevo. Sus capacidades de refinado son deficitarias desde hace tiempo: todos los años importan productos refinados, especialmente gasolina procedente de Europa", aseguró Frédéric Lasserre, analista de la Société Générale.
"La diferencia es que desde hace un año, o año y medio, tenemos una saturación de las capacidades de refinado a nivel mundial", explicó.
"En promedio mundial, estamos en unos índices de utilización (de capacidades) cercanos al 90%, el máximo nivel técnico sostenible", añadió.
Según los expertos, el petróleo crudo se amontona en las refinerías que no consiguen tratarlo, porque ya funcionan a tope, o porque no son suficientemente sofisticadas para transformar crudo pesado, el más abundante en el mercado.
La Organización de Países Exportadores de Petróleo ha aumentado su techo de producción y contempla llevarlo hasta 28 millones de barriles diarios en las próximas dos semanas.
Pero estos esfuerzos no suscitan tranquilidad sino inquietud: cuanto más se acerque el cartel a su capacidad máxima de producción, más desprotegido estará el mercado ante cualquier perturbación en la oferta.
En este contexto, las advertencias sobre los efectos de los precios del crudo se multiplican.
El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Rodrigo Rato, señaló que la disparada de los precios del crudo es un riesgo para el crecimiento mundial.
Si bien el alza se explica por un aumento de la demanda que refleja la fortaleza de la economía y por "la mayor credibilidad de los bancos centrales para luchar contra la inflación (...) nuevos incrementos importantes de las cotizaciones pueden tener efectos más serios", destacó Rato.
En una entrevista al diario alemán Handelsblatt publicada el miércoles, Rato advirtió que la disparada del petróleo costará este año entre 0,25 y 0,5 puntos porcentuales al crecimiento global.
Un barril de crudo a más de 100 dólares "no parece incongruente" en caso de una hipotética interrupción del suministro, afirmó por su parte el jueves el principal economista del FMI, Raghuram Rajan.
"Pero es este el escenario más probable? No lo creo necesariamente, depende de la evolución del mercado", agregó.
Rajan era interrogado sobre las recientes previsiones de un analista del banco de negocios Goldman Sachs sobre un alza del barril de crudo hasta 105 dólares, en particular debido a la fuerte demanda y la progresión de los costos estructurales de explotación.
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