Paga gobierno daños a empresas españolas
La visita de ayer de la vicejefa del gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, iba a ser un paseo diplomático durante el cual el conflicto tarifario y el resto de los problemas estructurales de las empresas de ese origen serían tocados al pasar. La enviada de José Luis Rodríguez Zapatero tenía sólo que recordarle al gobierno argentino la promesa que Cristina Fernández hizo hace veinte días en Madrid, donde aseguró que del tema se hablaría después de las elecciones de octubre. Sin embargo, otro conflicto urgente se coló en la agenda: los destrozos de las pesqueras españolas en Puerto Deseado, provocados por no haber controlado una interna sindical patagónica. Kirchner tuvo que comprometerse a pagar compensaciones que llegarían a los 100 millones de euros y a llevar a juicio a los culpables, algo inédito en sus años de gobierno.
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José L. Rodríguez Zapatero
Admitió que «en la primera fase», cuando se registraron los hechos, no intervino el gobierno nacional a través de las fuerzas de seguridad, pero que «la misma noche» en que se produjeron los incidentes, la Nación realizó acciones sobre el conflicto. «El gobierno condenó el hecho y estableció medidas de seguridad», afirmó en aparente actitud de asumir que lo que se le dijo en Buenos Aires es preciso.
Si se cumplieran las promesas que Kirchner le hizo a la enviada de Zapatero a la Argentina, el gobierno local debería disponer de más de 100 millones de euros para reparar los daños de las seis pesqueras españolas: Arbumasa, Argenova, Empesur, Pescargen, Santa Cruz y Vieira. El cálculo parte de las mismas compañías sobre la base de los problemas materiales y las pérdidas generadas por los días en que las empresas no pudieron operar en Puerto Deseado y que derivaron en no poder cumplir con los compromisos generados con los clientes. Según denuncias de las empresas, éstos terminaron por comprar productos en otros destinos, multiplicando las pérdidas. Algunas de las empresas incluso comenzaron a deslizar la posibilidad concreta de abandonar el país.
Si finalmente Kirchner cumpliera con el compromiso asumido ayer y aplicara el Código Penal por daño a la propiedad privada, algunos rebeldes a los marítimos afiliados al SOMU, que en teoría maneja el ahora moyanista Omar «Caballo» Suárez», podrían ser los primeros dirigentes sindicales argentinos en ser juzgados por el Estado nacional por desmanes a la propiedad privada.
Fernández de la Vega confirmó que insistió ante Kirchner en «la necesidad» de que se restituyan medidas de seguridad para «garantizar la seguridad de los bienes y las personas» en Puerto Deseado.




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