17 de noviembre 2005 - 00:00

Palocci se defendió con fuerza y negó su renuncia

El hombre considerado por los mercados como el garante de la estabilidad económica de Brasil, Antonio Palocci, rechazó ayer en el Congreso las acusaciones de corrupción en su contra y confirmó que permanecerá en el gobierno de Lula da Silva.
El hombre considerado por los mercados como el garante de la estabilidad económica de Brasil, Antonio Palocci, rechazó ayer en el Congreso las acusaciones de corrupción en su contra y confirmó que permanecerá en el gobierno de Lula da Silva.
Brasilia (EFE, Reuters, AFP, ANSA) - El ministro de Hacienda brasileño, Antonio Palocci, acosado por internas políticas y denuncias de corrupción, resistió ayer los embates de una oposición que pretende investigarlo y despejó dudas sobre su posible renuncia, al afirmar que seguirá en el cargo.

Palocci acudió ayer a la Comisión de Asuntos Económicos del Senado bajo el fuego cruzado de denuncias sobre su anterior gestión como alcalde y sobre la campaña que llevó al poder a Luiz Inácio Lula da Silva.

En una comparecencia muy esperada por los mercados, que lo consideran el artífice y garante del modelo económico ortodoxo aplicado en Brasil, Palocci negó puntualmente cada una de las acusaciones en su contra y las atribuyó a «intereses políticos» que no identificó.

Palocci no esquivó la polémica que se ha desatado dentro del gobierno, cuya ala política le reprocha su dura línea fiscal y presiona por un aumento del gasto público.

«Estoy fuerte, firme y presente para conducir el programa económico del gobierno»,
dijo Palocci, disipando temores sobre una posible renuncia. «Insisto. Estoy preparado para llevar adelante esta política económica, creo que no debemos cambiar y no existen señales del presidente Lula de que debemos cambiar», afirmó despejando dudas sobre el rol del presidente en las disputas palaciegas.

«No hubiéramos llegado hasta donde llegamos a nivel de política económica sin el apoyo del presidente Lula a la gestión», añadió el ministro, quien había sido fustigado por su política «rudimentaria» en materia de austeridad fiscal y de altas tasas de interés por la jefa del gabinete del gobierno, Dilma Rousseff.

En su intervención, Palocci reconoció que mantiene «divergenciaspolíticas, aunque no personales» con Rousseff y hasta se permitió llamarle la atención al afirmar que tiene que haber «cohesión en torno a una política económica de esta profundidad». Los partidos del Frente Liberal (PFL) y de la Social Democracia Brasileña (PSDB), los principales de la oposición, se limitaron a indagar al ministro sobre asuntos económicos y se negaron a involucrarse en el debate sobre las acusaciones de corrupción que lo salpican, afirmando que éstas serán ventiladas en las comisiones investigadoras ya puestas en marcha. Ante eso, el ministro se declaró dispuesto a acudir «en cualquier instancia» para aclarar «lo que sea necesario».

• Rechazos

En su primera intervención, Palocci rechazó las denuncias de que en la campaña electoral de Lula, en 2002, haya habido financiación de Cuba, Angola o las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), como ha sido denunciado en los últimos meses. Explicó que como coordinador del programa político que llevó a Lula al poder, nunca supo de financiación externa, aunque deslindó responsabilidades al recordar que no fue el tesorero de la campaña.

El ministro también rechazó con indignación las denuncias que lo vinculan a hechos de corrupción denunciados sobre su gestión como alcalde de la ciudad de Ribeirao Preto, cargo que ocupó hasta ser nombrado ministro de Hacienda en el inicio del gobierno de Lula.

Antes de comentar las acusaciones en su contra, que pidió que sean investigadas con «responsabilidad», Palocci hizo un repaso de su gestión y atribuyó los «éxitos» a su equipo, pero también a los gobiernos anteriores. Según Palocci, la estabilidad de que goza la economía en este momento es resultado de « décadas» de «trabajo responsable» y en «bien del país».

Citó por sus nombres a los ex presidentes
José Sarney, Itamar Franco y Fernando Henrique Cardoso -esto último un guiño al PSDB-, y aseguró que sus gobiernos han permitido que, en la gestión de Lula, la economía brasileña se esté encarrilando hacia lo que consideró «uno de los ciclos de crecimiento más largos que haya tenido el país».

En ese terreno económico, en el que se mueve como pez en el agua, Palocci también escuchó críticas, pero de orden técnico y político, referidas sobre todo a la alta carga tributaria y a las elevadas tasas de interés vigentes.

Antes de su esperada aparición, Lula da Silva había hecho una enérgica defensa de la política económica de su gobierno aunque, llamativamente, sin mencionar a Palocci.
De esta manera contrarió las versiones de prensa que habían señalado que aprovecharía ese pronunciamiento para defender a su principal colaborador.

En el discurso de apertura de la III Conferencia Nacional de Ciencia y Tecnología, Lula afirmó que la economía brasileña pasa por su mejor momento en casi 40 años y que el país no puede desaprovechar esta oportunidad para seguir por la senda del crecimiento.

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