Pampa Holding no sólo cambiará su nombre -en cuanto se lo apruebe la Inspección General de Justicia- por Pampa Energía: el grupo que encabeza Marcelo Mindlin se desprenderá de todos los activos que no tengan relación con su actividad principal.
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Pampa, cabe recordarlo, es el nombre que asumió el Dolphin Fund, el fondo que creó Mindlin al separarse de IRSA, el holding que sigue conduciendo su ex socio Eduardo Elsztain.
Un par de años más tarde compró por la módica suma de u$s 1,8 millón el Frigorífico Pampa, del que tomó no sólo su denominación sino fundamentalmente el hecho de que era una sociedad -si bien inactiva- con autorización para cotizar en la Bolsa porteña.
En el «paquete» de Pampa venía el edificio que ocupaba el frigorífico en el extremo sur de Puerto Madero; allí -ya bajo la denominación Pampa Holding- el grupo de Mindlin anunció que harían un desarrollo inmobiliario tras reciclar el predio, un proyecto que recordaba sin dudas sus inicios en IRSA. Ahora, ese terreno ya tiene cartel de venta, y se lo habrían ofrecido a varios de los «sospechosos habituales» (los desarrolladores inmobiliarios que suelen comprar tierras en esa parte de la Ciudad para levantar torres de departamentos).
Poco después, Pampa adquirió 90 parcelas de entre una y tres hectáreas en el desarrollo rural Benquerencia, ubicado entre Lobos y Monte. Ese emprendimiento tiene un total cercano a los 500 lotes, por lo que la participación de Pampa era claramente minoritaria y no necesariamente estratégica. Varias de esas parcelas ya han sido vendidas, en buena parte a amigos y familiares de los gerentes del grupo; el resto se liquidará sin prisa y a medida que lo pida el mercado, pero lo que produzcan esas ventas no se destinará a nuevas inversiones inmobiliarias, sino a la que será la única actividad a la que se dedicará Pampa: la energía.
Propiedades
Una alta fuente del grupo admitió a este diario que «nos desprenderemos de todos los activos que no tengan relación con nuestras actividades energéticas, y no haremos nuevas inversiones en otras industrias».
¿Qué es lo que tiene Pampa en energía?
En distribución, son dueños de la mayoría accionaria de Edenor (52,5%; el resto cotiza en Bolsa);
en transporte, comparten por mitades la sociedad controlante de Transener (la mayor transportadora eléctrica del país) con la cordobesa amiga del gobierno Electroingeniería y la oficial ENARSA;
en generación poseen las centrales Nihules (265 megawatts) y Diamantes (388 megawatts), ambas en Mendoza; la central térmica neuquina Loma de la Lata, que ampliará su capacidad actual de 370 MW a 550 cuando se «cierre el ciclo» el año que viene (incorporará una nueva turbina que funciona con los gases que genera el funcionamiento de la térmica principal); de hecho, el martes anunciaron haber obtenido la financiación (u$s 205 millones) para llevar a cabo este proyecto; también la Central Güemes en Salta, que el próximo 7 de julio entrará en período de prueba para su aumento de capacidad en 100 MW (la llevan a 361 MW) y la Central Piedrabuena -en Bahía Blanca- que genera 620 megawatts.
Además de estos activos, Pampa Energía está involucrado en el proyecto Ingentis, un emprendimiento conjunto con Emgasud del empresario Alejandro Ivanissevich y el gobierno de Chubut, que tiene 39% del capital; el restante 61% de divide en partes iguales entre los privados. Allí se planea construir una central térmica de 400 MW también de «ciclo combinado» que comenzaría a funcionar en 2010, y -en una segunda etapa- una central de energía eólica que generará 100 MW extra. Ese proyecto ya pasó hace algunos días por dos trámites cruciales para su avance: fue aprobado en audiencia pública y recibió el OK ambiental.
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