En un mercado convulsionado por la fuerte desconfianza de los inversores, las tasas en pesos tuvieron un fuerte aumento. Sin embargo, los rendimientos de los plazos fijos apenas se movieron en los últimos 45 días y hoy aparecen oportunidades más atractivas de corto plazo para los que se animan a tomar riesgo en estos tiempos de turbulencia.
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«Las pizarras de los bancos son una foto, ya no se utilizan más para atraer clientes», reconoció el gerente financiero de una entidad extranjera líder. De hecho, las entidades siguen promocionando tasas que apenas superan 6% anual en pesos por una colocación a 30 días. Por lo tanto, la negociación hay que realizarla directamente con el oficial de cuenta de la sucursal. En esa instancia, las tasas pueden subir hasta niveles de 9% a 9,5% anual en bancos de primera línea.
Pero aún así, es un rendimiento que no sólo está muy por debajo de la inflación real, sino también de otras alternativas disponibles en el mercado. Veamos algunas de ellas:
El clásico refugio del dólar: por supuesto no es comparable con un plazo fijo en pesos. Pero en épocas de incertidumbre aumenta notablemente la demanda de billetes. «En épocas normales las sucursales venden un millón de dólares por día, ahora estamos registrando picos de 5 millones diarios», graficaron en un banco local con presencia en todo el país. Lo mismo sucede en las principales casas de cambio. La expectativa no es una fuerte apreciación de la divisa, sino una cobertura hasta que pase el temporal. Según el proyecto de Presupuesto 2008, la cotización a fin del año próximo se ubicaría en $ 3,22 (o sea apenas 2% arriba que el nivel actual), aunque no puede descartarse en absoluto una suba mayor si se acentúa la turbulencia.
Bonos cortos en pesos: para quienes confían en que el gobierno pagará sus compromisos tienen una buena oportunidad en el BODEN 2008. Rinde 5% anual en pesos más la inflación (CER), lo cual daría un total superior a 13% anual. Lo más interesante es que ya a fin de mes devuelve la primera cuota de capital (un tercio del total) y luego vuelve a pagar en marzo y en setiembre del año próximo. Por lo tanto, se trata de una suerte de plazo fijo a 13 meses, pero con el beneficio de ir recuperando los fondos paulatinamente sin esperar hasta el final. Para plazos más largos está el PRE9, que comienza a devolver capital a partir de abril del año próximo, y tiene un alto rendimiento de 9% anual más la inflación.
Letras del Banco Central: las Lebac y Nobac están entre los títulos más castigados por los inversores. En el mercado pueden comprarse Lebac que vencen en mayo de 2008 con un rendimiento de 14,90% anual en pesos. El problema es que una vez adquirida puede resultar difícil su venta a través del mercado, con lo cual el castigo al precio resultaría significativo. El Central había colocado letras el martes a 49 días pagando 10,5% anual.
Fideicomisos financieros: aún con un clima negativo, siguen colocándose estos productos relacionados con el mercado de préstamos al consumo. Hoy, por ejemplo, se lanza una nueva emisión del Consubond, que está respaldado por el financiamiento otorgado a sus clientes por una empresa de electrodomésticos. La tasa se ubicaría en torno a 14% anual en pesos para un producto que dura menos de seis meses en promedio. Si bien entran inversores institucionales (AFJP, compañías de seguros y fondos comunes), también los minoristas pueden adquirir cuotapartes y aprovechar rendimientos más elevados.
Títulos en dólares: no hay demasiados bonos emitidos por el gobierno en dólares de plazos cortos, pero algunas alternativas disponibles son interesantes (por supuesto siempre que no se produzca un nuevo «default»). El más tradicional es el BODEN 2012, que surgió tras la devaluación. Devuelve todos los años una parte del capital y luego de las últimas bajas ya rinde casi 10% anual en dólares. Es decir, que paga más del doble de lo que ofrece un bono del Tesoro estadounidense del mismo plazo. Claro que el riesgo entre uno y otro es completamente distinto.
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