Las calles comerciales de Capital, como Florida o la avenida Santa Fe, muestran un panorama extraño hasta hace unos meses:
locales vacíos en alquiler.
Los datos que muestran la desaceleración del consumo,pese a los intentos del gobierno por demostrar lo contrario, se multiplican. En el sector comercial creen estar viendo una remake de crisis anteriores ante la fuerte caída de la demanda que se instaló con el estallido del conflicto con el campo.
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Esto ya impacta en el mercado inmobiliario con una baja de hasta 10% en algunas zonas de la Capital Federal en los precios de los alquileres de locales que se están pactando. Si bien durante los primeros meses de 2008 se habían amesetado los valores, con el clima político que dejó la pelea por las retenciones se enfrió más la demanda y ya algunos propietarios aceptan bajar su pretensiones para poder alquilar sus negocios. Es que un comercio vacío, teniendo en cuenta los altos costos fijos que debe afrontar un propietario, es un dolor de cabeza.
«Tener hoy un local vacío dos o tres meses por tratar de mantener un precio es un pésimo negocio, porque en ese período los gastos fijos van a llevarse la supuesta diferencia en el contrato que puede obtener, por eso algunos propietarios están bajando sus pretensiones para ocupar el local lo antes posible», explicó Guillermo González, de la inmobiliaria Araks.
Un panorama desalentador impensado hasta el año pasado, cuando el nivel de ocupación era de más de 95% y los propietarios podían elegir a sus inquilinos. Hoy, algunas estimaciones de empresarios del sector admiten que ese valor ya quebró el piso de 90% y sigue en descenso.
De las principales zonas comerciales, las más afectadas son las avenidas Cabildo y Santa Fe y las calles transversales, donde se puede encontrar gran cantidad de locales con carteles de alquiler. En cambio, Florida resiste mejor la caída del consumo gracias a la gran afluencia de turistas que visitan el país, más en esta época del año, que atraídos por los deportes invernales hacen un tour de compras por los negocios porteños.
«El enfriamiento de la actividad inmobiliaria es general y el sector comercial no es la excepción. En los últimos meses el mercado cambió bruscamente y la demanda está lejos de los niveles del año pasado», señaló a este diario Carlos Sotelo, presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina.
Pero la situación, admiten los vendedores, puede agravarse por el impacto que tendrá en el sector la modificación impulsada por el gobierno que grava con el pago de Ganancias los fideicomisos financieros.
Muchos comercios, especialmente las cadenas de electrodomésticos o grandes tiendas e hipermercados, utilizan tarjetas de crédito propias que se financian a través de fideicomisos. Al tener que pagar ahora 35% por el Impuesto a las Ganancias, este costo adicional deberán canalizarlo mediante el traslado a los precios o a una baja en la rentabilidad.
Fuentes del sector explicaron que teniendo en cuenta la caída de las ventas, la posibilidad de que puedan asumirlo los consumidores es impensada. Por eso, la opción de reducir el margen de rentabilidad es la más probable. Hasta ayer, los responsablesde las principales cadenas de electrodomésticos estaban analizando el impacto que tendrá el pago de Ganancias de los fideicomisos que, desde la entrada en vigencia de la medida, están suspendidos. Incluso, esta semana se selló un acuerdo entre estos grandes comercios de unificar posiciones para salir a explicar a los medios a través de un único vocero el impacto negativo que tendrá en el sector.
Pese a cobrar al público un costo financiero exorbitante para las compras en cuotas, en el sector aseguran que este desembolso adicional obligará a replantear el negocio, que viene golpeado desde hace varios meses. Y esto es lo que va a afectar indirectamente a la actividad inmobiliaria comercial. Una de estas cadenas comerciales, por ejemplo, frenó todos los proyectos de expansión de sucursales que tenía previstos en varias provincias y se asegura que otras empresas están por tomar la misma decisión.
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