20 de septiembre 2001 - 00:00

Para ONU, América latina ya no seduce a capitales

Las perspectivas para que la Argentina pueda aumentar el interés de las principales multinacionales para que inviertan en el país no son buenas. Según el informe anual «Inversiones en el mundo 2001», que anualmente distribuyen las Naciones Unidas, América latina habría vivido el año pasado la primera contracción importante (22%), para la llegada de las inversión extranjera directa (IED). Esta responde al dinero que anualmente destinan las principales transnacionales del mundo para sus inversiones fuera de sus países de origen, sea para formación de capital, fusiones, adquisiciones o privatizaciones.

Según el trabajo de las Naciones Unidas, este instrumento económico sería la principal herramienta para medir el verdadero potencial de crecimiento para las regiones y los países. La caída en el giro de fondos de las multinacionales hacia América latina se debe principalmente a que en el continente hubo un cese de los procesos privatizadores. En el caso argentino, además de esa razón, se menciona la recesión económica que sufrió el país durante todo 2000 y que continúa en 2001. La Argentina, incluso, perdió el tercer puesto en el ranking de inversiones, a manos de Chile, además de quedar muy lejos de los dos primeros países de la región como destino de la IED, Brasil y México, en ese orden. Hay que recordar que durante dos años (entre el '92 y el '93) la Argentina llegó a liderar este ranking para América latina.

Los países que más progresaron en líneas generales según el informe presentado ayer fueron Estados Unidos, el Reino Unido, Alemania, Canadá y Hong Kong (en general el sudeste asiático tuvo un buen año).

Las principales conclusiones del informe de las Naciones Unidas presentado ayer son las siguientes.

La IED continuó creciendo durante 2000, llegando a los 1.271 billones de dólares. Esto es 18% más que el año anterior y un nuevo récord histórico para la variable. Sin embargo, se prevé que estas corrientes de dinero disminuyan en 2001 debido a la recesión económica global y a las consecuencias de los atentados terroristas en los Estados Unidos.

En total hay registradas aproximadamente 60.000 transnacionales en todo el mundo, con 800.000 filiales en el extranjero.

General Electric (EE.UU.), por segundo año consecutivo, se convirtió en la mayor transnacional a nivel global, con activos por 141.000 millones de dólares invertidos fuera de su país de origen. La siguen Exxon-Mobil (EE.UU.) con u$s 99.000 millones, Royal Dutch/Shell Group (Países Bajos, Reino Unido) con u$s 68.700 millones, General Motors (EE.UU.) con u$s 68.500 millones, Ford (EE.UU.) con u$s 60.000 millones, Toyota (Japón) con u$s 56.300 millones y DaimlerChrysler AG con u$s 55.700 millones.

En general la industria automotriz, las petroleras, las telecomunicaciones, los productos electrónicos y ordenadores y los alimentos continúan siendo los sectores que más transnacionales aportan.

El conglomerado Hutchinson Whampoa Limited de Hong Kong es la primera multinacional de un país en desarrollo, seguido por Petróleos de Venezuela, Cemex de México, Petronas de Malasia y Samsung de Corea.

Los países desarrollados siguen siendo el principal punto de destino de la IED, y a éstos van a parar las tres cuartas partes de las entradas mundiales de esta inversión. Esta superó 21%, excediendo el billón de dólares.

Las fusiones y adquisiciones continúan siendo el principal estímulo de la IED.

En el mundo desarrollado, la tríada Unión Europea, Estados Unidos y Japón acaparó 71% de las entradas mundiales y 82% de las salidas de inversiones. Dentro de este grupo, la UE es la región que más terreno ganó en la recepción de inversiones.

El Reino Unido volvió a ser por segundo año consecutivo la mayor fuente de inversiones extranjeras, mientras que los Estados Unidos siguieron siendo el mayor país receptor de IED. Dentro de los países desarrollados el mayor retroceso fue el de Japón y el de incremento comparado más importante tanto de entradas como de salidas de inversiones se registró en Canadá.

En América latina, la cantidad de IED cayó en 2000 22%, alcanzando los 86.000 millones de dó-lares. Esta caída se debe fundamentalmente a una baja momentánea con respecto a 1999, año en que las adquisiciones transfronterizas de empresas latinoamericanas tuvieron un importante pico. En general hubo menos privatizaciones, el principal factor de interés para la IED.

Podría decirse que el dinero que no llegó a América latina giró a Asia, donde las entradas alcanzaron el récord de 143.000 millones de dólares. El principal país receptor fue Hong Kong, que registró el año pasado un auge sin precedentes, con inversiones directas por 64.000 millones de dólares. Luego de Hong Kong se ubicó China, con una cifra de 41.000 millones de dólares de inversión, prácticamente lo mismo que se había registrado en el '98. En Asia meridional se destacó la India, con 2.000 millones de dólares.

Según el informe, el sudeste asiático más la India podría convertirse en 2001 en la única región que mantendría el nivel de inversiones. Influye la superación de la crisis de fines de la década del '90, el mayor grado de libertad para movilizar capitales entre Estados y el aumento de proyectos de infraestructura vial y en telecomunicaciones.

Según recomienda en su ensayo general el informe distribuido ayer por las Naciones Unidas, la principal política de Estado que deberían aplicar los países, fundamentalmente los que responden al calificativo de «en desarrollo», como la Argentina, no es combatir la llegada de la IED a través de las transnacionales; todo lo contrario: implementar políticas para una mayor vinculación de éstas con los proveedores locales. Según el trabajo, este tipo de políticas activas sería la mayor garantía para que la IED se convierta en un flujo habitual.

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