Ayer, el sindicato de camioneros y los empresarios del transporte de pasajeros ratificaron el paro de actividades, que hoy comenzará con la huelga por tiempo indeterminado en el traslado de cargas. Se sumaría a esta protesta el cese de cuatro horas de los servicios de transporte de pasajeros del área metropolitana y de larga distancia. En cuanto al transporte ferroviario, a último momento anoche los gremios de maquinistas y demás ferroviarios levantaron la medida de fuerza. Los empresarios del transporte no buscan un tarifazo sino algún salvavidas fiscal. De todas formas, ya en varias provincias hay desabastecimiento de combustibles debido a que las petroleras reclaman aumentar sus precios para nivelar sus costos con la nueva paridad del dólar.
Con un paro de 96 horas en el transporte de cargas y otro parcial en el transporte de pasajeros de larga y corta distancia, los empresarios intentarán arrancarle al gobierno un reajuste tarifario y la fijación de un precio sostén para el gasoil.
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La huelga de los transportistas amenaza con generar serios inconvenientes. Se estima que la inmovilización de las cargas durante cuatro días tendrá fuerte incidencia en el comercio agropecuario exterior, una suba generalizada en el precio de los productos y también el desabastecimiento de alimentos de primera necesidad.
Con ese cuadro de situación (bastante complicado por cierto) se movió ayer el gobierno que intensificó las conversaciones con las petroleras con la pretendida intención de «anclar» el precio del gasoil entre 0,77 y 0,78 de peso por litro durante cuatro meses.
Aún la premura de las gestiones, los transportistas de cargas tienen decidido aplicar a partir de la 0 de hoy el lock out, aunque será con algunas diferencias. Mientras la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac) anunció un paro por 96 horas, la Confederación Argentina del Transporte Automotor de Cargas (CATAC) dijo que la medida de fuerza será por tiempo indeterminado.
• Eje común
Un abastecimiento normal de combustible, precio «razonable» y condiciones de comercialización similares a las que existían antes de la devaluación, es el eje común por donde pasa el reclamo de los transportistas. Según los empresarios el precio razonable para el gasoil no debería superar los 0,80 de peso por litro.
«El gobierno va a tener que trabajar con la petroleras y apretar donde tenga que apretar», recomendó ayer Luis Alberto Morales de la FADEEC.
El panorama es oscuro para el sector, que asegura que las empresas de autotransporte de cargas desaparecerán si no se revierte la relación costo-tarifa, ya que además del aumento del gasoil se registraron incrementos en el precio de cubiertas y repuestos.