El secretario general del Sindicato de Trabajadores del Petróleo y Gas Privado de Río Negro y Neuquén, Guillermo Pereyra, criticó en duros términos la aparente apatía de la federación que nuclea a los gremios del sector «por su injustificable ausencia en este conflicto». Pereyra -un hombre de fluido diálogo con Julio De Vido- acusó a su par Rubén Ferreira, de llegada a Carlos Tomada, de «no hacer absolutamente nada para atender este problema» y le recordó que «desde hace dos años viene prometiendo un plan para solucionar la afectación del Impuesto a las Ganancias sobre los trabajadores petroleros y nada ha concretado hasta el momento».
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No es un secreto en el ambientepetrolero que los gremiospatagónicos, que nuclean más de 80 por ciento de los afiliados de la actividad -22.000 de un total de 25.000-, van por la conducción de la Federación de Trabajadores del Petróleo y Gas Privado, que preside Rubén Ferreira, para colocar allí a Pereyra, que se ha transformado en el referente gremial del sector, incluso para las empresas.Para marzo próximo está convocado el congreso general de delegados petroleros para aprobar la memoria y balance de la federación. A Ferreira sólo le responderían las jurisdicciones pequeñas como La Plata, San Lorenzo, Campana y en parte Mendoza, por eso existe la posibilidad de que la actual directiva sea desplazada y se convoque a elecciones anticipadas, ya que el mandato de la directiva de la federación vence en 2008. En medio de esa interna recrudeció el conflicto por el Impuesto a las Ganancias, lo que sensibilizó las posiciones.
Por eso, desde el Bloque Patagónico no se ocultaron suspicacias por la apatía de algunos funcionarios para buscar una solución al problema, en una aparente actitud de desgastar a Pereyra para frenarlo en su intento de convertirse en presidente de la federación.