Nos retrotrae a la teoría que Charles Dow articulaba a través de sus notas preliminares la imagen que va dejando el mercado actual. Dow lo comparaba -al mercado-con las olas del mar y que, cuando está en alza, alcanza más profundidad en la playa, luego retrocede, pero retorna sobre el «mojón» que se encargó de plantar. Y así viene sucediendo con el movimiento surgido en Buenos Aires, que ayer traspasó otra barrera -la de los 1.100 puntos-, llegó en su dilatación máxima a los 1.107, para después cerrar en 1.101, alejándose raudamente de los 1.085 del cierre anterior. Ya «marcó» un nuevo nivel, se retiró, pero como indicando que la próxima ola habrá de conquistar ese punto y, quizás, fijando otro más adelante. La marea alcista prosigue su marcha, toca y vuelve, fija metas y la siguiente ola la afirma. Más clásico, imposible...
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Esto se vino logrando sin necesidad de aumentar la cantidad de liquidez por ola, en la víspera se hicieron $ 67 millones de efectivo, solamente $ 5 millones derivado a los certificados.
Y con ese volumen, parejo con lo previo, la plaza subió 1,4% en el Merval, con algo más del Burcap. Otra vez desplegando bonanza armoniosa, entre uno y dos por ciento sin casos especiales, y hasta sin faltar dos en baja. Otra buena muestra y como para que Charles Dow ensaye una sonrisa...
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