Con sólo once días de cuarentena, la economía evidenció una contracción en marzo del 11,5% interanual y del 9,8% en comparación con febrero. Estimaciones privadas esperan que en abril la caída ronde el 25%. Según analizó la consultora Invecq, la “entrada a esta crisis fue más rápida que en los episodios pasados” (como por ejemplo, la de 2001-2002). Y, si bien el informe remarcó que los indicadores de todos los países de la región arrojaron cifras negativas en el tercer mes del año, también señaló que una vez que pase la pandemia, la economía argentina sería de las “más castigadas” de la región.
La consultora llegó a esa conclusión luego de detallar las distintas medidas impuestas por los gobiernos de diferentes países de Sudamérica para paliar las consecuencias de la pandemia, tanto a nivel sanitario como económico. “Cuarentena de las más duras de la región y el mundo, aplicada sobre una economía ya débil y sin acompañamiento fuerte de programas de sostenimiento para preservar la capacidad productiva para la salida. Estos elementos permiten pensar que, una vez que el coronavirus sea historia, la economía más castigada de la región muy probablemente sea la economía argentina”, subrayó.
Según Invecq, la caída en la movilidad de la población tuvo un impacto directo sobre el nivel de la actividad económica en los países. “Incluso en aquellos en los cuales las medidas oficiales fueron bastante laxas, se identifica una disminución en la movilidad de la ciudadanía por propia voluntad de cuidado personal o por políticas aplicadas a niveles de estados subnacionales”, sostuvo la consultora.
Es así que “la intensidad de las medidas restrictivas está vinculada de manera directa y muy clara con la intensidad del hundimiento de la actividad económica”. Se desprende en el informe que Perú, que implementó la cuarentena más dura desde marzo, tuvo una caída más brusca con relación a febrero: se evidenció una reducción promedio de la movilidad de la población del 37% y la economía cayó un 10,4%. Detrás de Perú se ubica Argentina, “con una reducción de movilidad del 32% y una contracción económica del 9,8% comparado con febrero”. “Luego aparecen Colombia (caída del 8,2%), Brasil (-5,9%) y Chile (-5,7%). Para el único caso en que la relación se modifica sensiblemente es para el chileno que, con una cuarentena más fuerte que la de Brasil, tuvo una contracción económica apenas más chica”, señaló el estudio.
“Había economías en la región que venían creciendo, como Colombia o Perú, a una tasa del 2,5% o 3%. Pero Argentina era la más complicada, porque venía con caída, arrastre negativo, y la pandemia la encontró sin acceso al mercado de crédito, con una moneda débil y, desde ya, sin capacidad de subir impuestos”, analizó ante este diario Juan Ignacio Paolicchi, de la consultora EcoGo, quien remarcó que la evolución de la pandemia tiene más incidencia en la actividad económica que las propias medidas para contenerla: “El ejemplo es Brasil, que no cerró todo, pero aun así su economía se contrajo en el primer trimestre del año. Más que la cuarentena, miraría la dinámica del virus, porque aunque se levanten las restricciones, si el virus persiste, la caída de la actividad se va a dar igual porque la gente deja de salir y se recluye en los hogares. Habrá un shock de oferta, un shock de demanda, que se combinan e igual hay una caída del nivel de actividad”.
Para Matías Rajnerman, de Ecolatina, la caída de la economía argentina está más ligada a la “situación preexistente que a la extensión de la cuarentena”. “Me parece que si hubiésemos llegado bien, nos hubiera permitido capear la situación de mejor manera. Porque Argentina llega negociando la deuda en lugar de tener acceso al crédito. Perú, por ejemplo, colocó deuda a menos del 4% al principio de la pandemia. En ese marco tiene que ver con que Argentina llega con problemas de la actividad y con nulo financiamiento para el sector público. Es así que todo lo que sea exceso de gasto implica emisión. Entonces la política para salir de la cuarentena, salvo que la situación mejore drásticamente en el medio, cosa que por ahora no pareciera, van a tener ese problema: no hay una posibilidad de aumentar impuestos o tomar deuda, lo que podría ayudar a tener una salida de la cuarentena más tranquila”.
Al comparar los números del primer trimestre del año con los del último de 2019, se observa que Argentina tuvo la caída más importante de la región (-4,8%), seguida por Perú (-3,2%), Colombia (-2,4%) y Brasil (-2%). Sólo Chile cerró ese período en positivo (3%), pero partiendo de un último trimestre del año pasado marcado por la contracción a raíz de los disturbios sociales.
“Hay que tener en cuenta que, de todos estos países, sólo Argentina se encontraba ya en una larga recesión iniciada a principios de 2018”, subrayó Invecq, que analizó las medidas económicas llevadas a cabo por algunos de los países: “Mientras Perú acompaña la cuarentena más estricta de la región con un programa de estímulo de 12% del PBI, Argentina está llevando a cabo una cuarentena de magnitud similar con un programa económico equivalente de poco más de una décima parte que el peruano. Un caso similar es Chile, con cuarentena inicialmente más laxa y un programa de casi 6% del PBI. Argentina, a su vez, acumula una década sin crecimiento y dos años de recesión, lo que implica una economía más ajustada para hacer frente a un nuevo impacto”.
De cara al futuro, para Paolicchi, Argentina “tiene la capacidad de crecer si se soluciona el problema de la deuda y estabiliza las variables financieras. Otras economías, quizá si quedan tan dañadas, no tengan esa posibilidad. Todas las economías de la región van a caer de manera similar, las agarra con mucha deuda, con mucha informalidad en el mercado laboral”.
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