Las importaciones de crudo fluyeron a 10,9 millones de barriles por día, con lo que las existencias estadounidenses de crudo comercial subieron a su máximo nivel desde mayo de 2002. El gran aumento de los inventarios de crudo opacó el impacto de una pequeña caída en las existencias de nafta y un sorpresivo descenso en las de productos destilados, que incluyen el combustible diesel, ya que las refinerías luchan por satisfacer el continuo crecimiento de la demanda.
Algunos analistas creen que los altos precios del petróleo y materias primas están comenzando a desacelerar el crecimiento económico mundial, alimentando la inflación y originando una tendencia alcista en las tasas de interés mundiales. Mientras tanto, los países de la OPEP, especialmente el mayor exportador mundial, Arabia Saudita, han aumentado la producción. Adel al-Jubeir, asesor de asuntos exteriores del príncipe heredero de la corona saudita Abdullah, dijo que el reino está dispuesto a proveer tanto crudo como los compradores deseen, tras una reunión esta semana entre el presidente estadounidense George W. Bush y Abdullah en Texas.
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