23 de marzo 2022 - 00:00

Petróleo: ¿qué lecciones dejó la crisis del ‘73 para los inversores?

El shock de oferta producido por la guerra de Yom Kipur, junto con el accionar de la Fed, empujó la economía a una estanflación. Hoy las similitudes históricas obligan a recordar las consecuencias. Lo ocurrido hace casi 50 años puede ser útil a la hora de tomar nuevas posiciones.

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Reuters

La escalada de los precios del petróleo, y en las circunstancias en que se está dando, es sin duda comparable con la crisis de 1973, provocada por la guerra del Yom Kipur entre Israel y las naciones árabes y que dio lugar a un embargo petrolero por parte de la OPEP. La guerra en Ucrania detonó ya una suba generalizada de los precios de las materias primas en la que se destaca, entre otros, el “oro negro” que acumula en el año una suba cercana al 55% y que llegó a casi 76% cuando días atrás el precio del barril, tanto Brent como WTI, tocaron máximos desde 2011. Varios expertos en aquella crisis vienen advirtiendo que en el caso de que las sanciones a Rusia se endurezcan más y se prolonguen por un largo tiempo, se corre el riesgo de hundir a la economía mundial en una estanflación.

¿Qué lecciones dejó el shock petrolero de 1973 a la hora de tomar decisiones de inversión? En aquel año, el precio del crudo se cuadruplicó por el embargo y desencadenó una recesión en EE.UU. desde fines de 1973 hasta 1975. La suba de los costos de la energía derrumbaron la confianza del consumidor norteamericano, que ya venía golpeada desde 1972 cuando la Fed comenzó a endurecer su política monetaria, y el S&P 500 cayó un 40% desde máximos históricos (en 2022 llegó a caer 12% y recortó a -6%). Al igual que en la actualidad, en marzo de 1974 la Fed empezó a subir la tasa de interés ante la aceleración inflacionaria, lo que provocó un estancamiento económico y profundizó la recesión. Ese año subió la tasa casi 600 puntos hasta el 14% para enfrentar el impacto inflacionario del embargo petrolero. Pero ahora tanto la Fed de Powell como el BCE de Lagarde enfrentan el desafío de luchar contra las crecientes presiones inflacionarias y la probabilidad de un shock mundial de oferta de commodities que detone una contracción como en 1973.

Si bien el mercado ya anticipaba varias subas de la tasa este año y una reducción de la hoja de balance y una retirada gradual de estímulos por parte del BCE, los expertos de la Union Bancaire Privée (UBP) alertan que un error de política monetaria podría empujar a la economía a la recesión y provocar un ciclo crediticio doloroso, debido al elevado peso de las deudas en todo el mundo, que podrían amenazar la estabilidad del sistema. Al respecto, señalan que los inversores deben esperar que la política de la Fed reaccione rápidamente ante un deterioro significativo en sus tres objetivos de política (inflación, pleno empleo y estabilidad financiera), creando un nuevo telón de fondo de mayor volatilidad que el visto desde la crisis financiera mundial. Desde Bank of America recuerdan que los precios del petróleo no se revirtieron y se mantuvieron estructuralmente altos a pesar del cese de las hostilidades. Así, el mercado bajista y la recesión terminó solo una vez que la Fed cambió de rumbo, cuando recortó la tasa del 14% al 3%.

En este complejo escenario cómo aconsejan invertir. Desde UBP opinan que las estrategias proactivas de gestión de riesgos son fundamentales y ofrecen varios consejos: en primer lugar, los fondos alternativos de cobertura de renta fija ofrecen una oportunidad en un contexto de rendimientos crecientes y diferenciales cada vez más amplios que se avecinan; otra opción es invertir en mercados privados en busca de una prima de iliquidez en la deuda privada y activos de infraestructuras, que podrían mitigar un período de inflación persistente y elevada. En cuanto a la renta variable, los inversores pueden aprovechar el escenario de volatilidad alta y creciente para buscar oportunidades tácticas y generar rentabilidad, teniendo en cuenta que un entorno de inflación elevado y sostenido debería presionar los múltiplos a los que cotizan las acciones. Explican que los inversores pueden concentrarse en las empresas con flujos de ganancias crecientes de alta calidad y mayor visibilidad, en un intento de mitigar la posible compresión de los múltiplos que podría surgir. Además, un enfoque táctico en los beneficiarios de la inflación puede complementar el enfoque estratégico en empresas de alta visibilidad y calidad.

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