El nuevo régimen de retenciones, que en un primer momento estaba restringido al petróleo y derivados, abre un interrogante sobre el acuerdo alcanzado semanas atrás entre las empresas petroleras y el gobierno.
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Según ese acuerdo, el petróleo tendría durante este año un impuesto a la exportación de 20%, tal como ya fue fijado. Pero para los cuatro años posteriores en que deben aplicarse retenciones a este producto según la Ley de Emergencia Pública, el crudo iba a quedar dentro del régimen general, que implicaba en ese momento un gravamen de 10%.
La situación varió sustancialmente con el nuevo régimen conocido ayer, según el cual todas las materias primas pagarán una retención de 20%.
En el acuerdo por el decreto, gestionado por Alieto Guadagni, también se preveía establecer una regalía diferencial para el crudo extraído en las regiones de más alto costo, como la cuenca del Golfo de San Jorge. Porque, en esas áreas, extraer petróleo tiene un resultado negativo si el precio internacional se ubica alrededor de los 12 dólares. Aunque en este momento parece poco probable, si el crudo se ubica en el mercado internacional en 18 dólares, una retención de 20% implica un precio de 14,4 dólares, a lo que hay descontarle, además, los fletes, con lo cual se acercaría peligrosamente al límite en que no conviene extraer en esa zona.
De todas formas, el conflicto por las retenciones se descomprimió en las últimas semanas, cuando el crudo empezó a cotizar entre 26 y 27 dólares, como consecuencia del conflicto en Medio Oriente.
En apariencia, las petroleras adelantarían, de todas formas, 240 millones de pesos de las retenciones a fines de abril, aun cuando en el acuerdo con el gobierno ese aporte estaba sujeto a un cambio en el régimen de retenciones.