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20 de octubre 2008 - 00:00

Plan Argentina es la nueva promesa criolla

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El gobierno apurará hoy una ronda de consultas con gobernadores e intendentes de las ciudades más grandes para definir la forma y fondo de un plan de obras públicas que actuará como llamador electoral del oficialismo. La iniciativa ya tiene nombre: Plan Argentina; el matrimonio Kirchner conversó sobre esto el jueves por la noche en Olivos con los empresarios y banqueros que los visitaron entonces para tranquilizarlos sobre las consecuencias en el país de la crisis financiera global.

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En esa reunión, que siguió con una cena, Cristina de Kirchner diseñó una serie de ejes de compromiso entre el gobierno y el sector privado que impidan la estampida de las variablesmás temidas como rebotedel cataclismo de los mercados internacionales: tipo de cambio, actividad económica, empleo. Julio De Vido, gerente de ese encuentro, había reunido la semana anterior a los dirigentes de empresas y bancos más cercanos al gobierno (Eduardo Eurnekian, Juan Lascurain, Jorge Brito, Carlos Wagner, Luis Betnaza) en un almuerzo para definir ese Plan Argentina, un paquete de obras públicas en todos los distritos que actúe como símbolo del interés del gobierno en sostener el empleo y la actividad en un país con una economía que se desacelera.

El gobierno viene hablando de planes de obras públicas desde 2003, pero siempre los proyectos y las promesas excedieron las realizaciones. En los dos primeros años de la administración de Néstor Kirchner, las demoras se atribuyeron a problemas de gestión y a la falta de experiencia de los funcionarios nacionales y provinciales en adaptarse a una economía en crecimiento y con más liquidez desde la crisis de 2001/2.

  • Subejecución

  • En los dos años siguientes, los planes parecieron cumplirse, pese a que en el final de los ejercicios siempre hubo subejecución de lo presupuestado.

    Para los gobiernos Kirchner, la subejecución ha sido un mecanismo de gobierno porque las sumas no gastadas en obra pública fueron derivadas a otros gastos merced a las atribuciones especiales que el Congreso le cedió al Ejecutivo bajo el rótulo de los superpoderes.

  • Exagerado

    Desde la asunción de Cristina de Kirchner esa subejecución tomó otro cariz, ya que la crisis del campo redundó en caída de los ingresos y del poder de la tesorería de afrontar el pago de los certificados a los proveedores que hacen cola en Hacienda para que les habiliten los pagos. Por eso pareció exagerado que en el Presupuesto del año 2009 se haya incluido un megaplán de obras públicas que alcanza los $ 16 mil millones. La pregunta de los empresarios a De Vido la semana pasada y el jueves a la noche a los Kirchner en Olivos fue si seguirá esa ficción de los planes de obras públicas que no se cumplen.

    Uno de los ejes cerrados esa noche fue el relanzamiento de las obras públicas con recursos a cambio de que el sector industrial no remarque precios, no produzca despidos y deje de reclamar devaluaciones. Por eso Kirchner habló de Plan Argentina en Paraná con varios gobernadores e intendentes que serán citados desde hoy a Buenos Aires a cerrar los detalles de ese programa.
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