El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Lavagna propuso un cronograma de pagos que fue aceptado a regañadientes. Reconoció lo adeudado por la Nación, pero lo descontó de los desembolsos que hizo el Tesoro en favor de las provincias. Y no consiguió que los gobernadores («sublevados por Juan Carlos Romero, hecho ayer una fiera) suscribieran un documento ratificando el equilibrio fiscal y que no se emitirán más bonos. El borrador lo puso sobre la mesa Eduardo Amadeo, empeñado infructuosamente en conseguir un consenso político que aplaque al Fondo. Pero para Lavagna y Jorge Matzkin el tema, ayer, era aplacar a los gobernadores. «Nos quieren hacer firmar como si nos estuvieran ayudando, cuando en realidad nos están reconociendo una deuda» levantó la voz el salteño.
El cronograma consistió en pagar el 15 de setiembre $ 303 millones que corresponden con una deuda de $ 260 millones de la coparticipación corriente (por la alta proporción de papeles que hubo en la recaudación) y $ 43 millones atrasados de lo que se coparticipa por Ley del cheque.
La deuda anterior al 31 de julio, que asciende a unos $ 400 millones, se pagará en 3 cuotas mensuales a partir de octubre. Pero antes Lavagna descontará $ 190 millones por pagos realizados por la Nación a nombre de las provincias en organismos multilaterales. Este cálculo enfureció al cordobés Juan Schiaretti, quien hizo exaltar también al secretario de Hacienda, Jorge Sarghini: «Estás mintiendo» gritó Sarghini, quien contó con el inesperado auxilio de Felipe Solá. «Creo que Jorge tiene razón y debemos admitir nuestra deuda; pero también es cierto que todos los compromisos que asumieron las provincias eran a cuenta de un acuerdo con el Fondo que suponía desembolsos de dinero fresco» arbitró el gobernador de Buenos Aires.
Lo demás del encuentro fue el largo rap de Lavagna sobre los «pequeños signos de recuperación de la economía». Lo escucharon formalmente, esperando que terminara para iniciar la pelea.
Dejá tu comentario