Estaba claro que el Plan Jefas y Jefes lanzado por Eduardo Duhalde en 2002 distaba mucho de ser la herramienta adecuada en materia de asistencia social y sí era útil como mecanismo de captación política. Por ello es que toda modificación en teoría es positiva. Ayer Néstor Kirchner anunció su reformulación, y ahora quienes lo reciben podrán optar por adherir al Plan Familia, que ya se encuentra vigente, o el Seguro de Capacitación y Empleo. Ofrece pasar de $ 150 a $ 225 a quienes acepten este último. Hoy existe 1,4 millón de beneficiarios del plan Jefes y la aspiración oficial es que ese número se reduzca a la mitad. El interrogante pasa por cómo se instrumentará entre otras cosas esta promesa de capacitar a quienes acepten traspasarse.
Néstor Kirchner le describió a colaboradores su anuncio de reformas a los planes sociales.
Lo escuchan Carlos Tomada (de espalda), Aníbal Fernández, Ginés González García,
Daniel Scioli, Oscar Parrilli, Carlos Zanini, José Nun y otros entornistas.
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Mientras que se espera que otros 500.000 beneficiarios del plan Jefes opte por ir al nuevo seguro.
El costo de ambos anuncios superaría los $ 800 millones por año.
Tras haber analizado el perfil de la población beneficiaria del plan Jefes, quedó claro que aproximadamente la mitad es pobreza estructural de muy difícil reinserción en el mercado laboral.
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