La aerolínea uruguaya PLUNA concretó ayer el vuelo inaugural del primero de los siete aviones Bombardier que incorporará este año a su flota, a partir de una inversión de u$s 177 millones. La aérea pretende reforzar el puente aéreo Buenos Aires-Montevideo para convertirse en un nuevo centro de distribución que conectará las principales ciudades de la región con Europa y los Estados Unidos.
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La aerolínea -creada en 1936- quedó en julio del año pasado en manos de Leadgate Investment -firma de capitales argentinos, alemanes y estadounidenses-, que controla 75% del paquete accionario. «Los nuevos aviones constituyen un avance importante en la consolidación de PLUNA. Esta aeronave puesta hoy en servicio es la primera evidencia del cambio que emprendió la empresa», dijo Matías Campiani, gerente general de la compañía, quien aseguró que «ya estamos manteniendo diálogos con autoridades de las ciudades argentinas de Rosario, Mendoza, Bariloche y Tucumán, y con funcionarios brasileños de Curitiba, Belo Horizonte y Rio de Janeiro, con el objetivo de ampliar nuestra oferta regional».
Al acto inaugural asistieron el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, miembros del directorio de la empresa, David Wondermand -del fondo de inversión Texas Pacific Group, que actuó en la recuperación de Continental Airlines-, Bill Franke -propietario de aerolíneas de bajo costo en varios países del mundo-, Michel Marks -socio del fondo de inversión KKR- y Jorge Pérez -desarrollador inmobiliario con operaciones en Miami, Punta del Este y Puerto Madero-.
Actualmente, en la Argentina PLUNA sólo tiene vuelos que unen Córdoba y Buenos Aires con Montevideo. Sin embargo, la empresa pretende cuadriplicar la cantidad de ciudades a las que vuela, para ofrecer veintitrés destinos en 2010. Este año sumará once rutas entre la capital oriental y Asunción, Bariloche, Brasilia, Curitiba, Florianópolis, Foz de Iguazú, Mar del Plata, Mendoza, Porto Alegre, Rosario y Santa Cruz. Para ese mismo año apunta a llevar su facturación a los u$s 521 millones y luego salir a colocar parte de su capital en Bolsa.
En la década del 90, el gobierno uruguayo vendió 49% de las acciones de la aerolínea de bandera a la brasileña Varig, pero cuando ésta quebró en 2005, esa participación volvió a manos del Estado, que conservó 25% y vendió el resto al fondo Leadgate Investment.
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