Florida y Lavalle, en pleno mediodía. Esta vez estuvieron ausentes los arbolitos.
En sólo 24 horas, el nerviosismo y la incertidumbre se apoderaron de las calles de la City porteña, lo que provocó una poda abundante de "arbolitos" voceando la cotización del dólar blue y el cierre, o por lo menos la baja parcial, de las persianas de las cuevas marginales.
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Fueron demasiadas noticias en poco tiempo: a los operativos iniciados en el mediodía del miércoles se sumaron la designación de un duro como Alejandro Vanoli en el Banco Central, los fuertes rumores sobre nuevos rastrillajes de la Comisión Nacional de Valores y la suspensión preventiva de la financiera Mariva Bursátil.
El recorrido de ámbito.com por Florida, una de las principales arterias del blue, arrojó en un día escenarios antagónicos: de la avidez por la compraventa de la moneda estadounidense se pasó a la inactividad casi absoluta.
En la caminata de 500 metros desde Diagonal Norte a Lavalle, sólo dos arriesgados se animaban a dialogar por lo bajo con presuntos compradores. De la ofensiva a la defensa y del ruido al silencio, los arbolitos exhibían una actitud pasiva olvidada en los últimos tiempos.
Se palpaba la inquietud en cada gesto y en un diálogo que, casi de forma secreta, como en las películas de espías, se produjo en la puerta de una galería a metros de Florida y Corrientes.
-"Hoy cuidado, mucho cuidado".
Un hombre entrado en kilos y canas ofrecía un sombrío panorama a su discípulo, un reconocible y colorido arbolito de la peatonal.
-"Mucho cuidado que es el primer día. Hace un rato uno de la brigada lo encaró al flaco que está en la puerta de Mc Donald´s y le dijo: ´Volate´".
El arbolito miraba y asentía. Para el final le dejó una recomendación:
-"Nada chiquito".
El hombre entrado en kilos y canas pareció adivinar la pregunta que iba a hacerle el arbolito.
-"15,40", le dijo.
En una de las casas de turismo de la zona blue, aunque en un ambiente más distendido por la protección -por lo menos aparente- que ofrecen las escaleras y pasillos de las galerías comerciales, la negativa fue amistosa pero tajante.
-"Hoy nada. Dicen que andan dando vueltas".
-"¿Mañana?"
-"No sabemos, depende de los sabuesos".
La ausencia de transacciones también era evidente en una de los "comercios-cueva" cercanos a una de las bocas del subte B, donde la contestación fue más grafica:
-"Frío, frío".
Pasado el mediodía, el periplo telefónico por las cuevas realizado desde la redacción mostró el mismo panorama de la superficie, con las "persianas" bajas o a medio cerrar. La atención estuvo reservada sólo para clientes conocidos y reputados, el segmento VIP.
Los rumores de operativos, la suspensión de Mariva, la cautela y quizás también aquello de que "soldado que huye sirve para otra guerra" hicieron mella en el circuito under.
Así, las operaciones del blue sólo tuvieron razón de ser si eran realizadas por grandes montos que dejaran suculentos márgenes. En definitiva, pese al campo minado, por una gran presa bien valía correr los riesgos.
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