Por el contrario, recuerda «que desde el cierre de los mercados de exportación (con el reconocimiento oficial de la reaparición de la aftosa en la Argentina en marzo de 2001), el precio del novillo tuvo una variación negativa de 24,4 por ciento, y el precio de la carne en el sector minorista disminuyó 8,4 por ciento».
En cambio, estima que «las actuales medidas económicas generan un ambiente favorable para los negocios de exportación» y espera que la próxima reapertura de los mercados internacionales permita aprovecharla.
Advierte que la mayoría de las empresas del sector tiene créditos superiores a los 100 mil dólares, y están excluidas de la pesificación que licua sus pasivos «no obstante lo cual, el aumento de la competitividad dado por la modificación cambiaria genera expectativas positivas».
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