Polémica por sistema para pagar granos transgénicos
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La Ley de Semilla que rige en el país contempla el uso propio de las semillas al que se suma un acuerdo por pago de regalías llamadas «extendidas», un plus sobre las bolsas vendidas en el mercado legal. «El sistema actual de cobro basado en la venta de semilla certificada no ha sido un mecanismo eficaz en semillas autógamas (soja y trigo, entre otras). A modo de ejemplo, basta mencionar que en la actualidad el mercado de semilla certificada de soja no supera 18% de las 14 millones de hectáreas cultivadas», dice Monsanto en una solicitada que se publica hoy en los principales diarios del país.
La cuestión llegaría a buen puerto en el corto plazo. De lo contrario, Monsanto no ingresaría en la Argentina las nuevas variedades de semillas transgénicas. Si se encuentra un mecanismo para el cobro de esta tecnología RR (resistente al glifosato, un herbicida clave para la producción de soja), la multinacional desembarcaría en la Argentina con toda su artillería de investigaciones, volvería a vender soja (suspendió su comercio ante la falta de garantías que demostraba el país para recuperar sus inversiones, aunque nunca lo dijeron tan abiertamente) y lanzaría nuevos productos ya preparados desde St. Louis, su sede central.



