21 de enero 2008 - 00:00

Por las naftas sería menor a 1% inflación

Guillermo Moreno
Guillermo Moreno
La rebaja de naftas y gasoil que aplicaron las petroleras YPF, Petrobras y Esso la semana pasada tendrá impacto en el índice de precios al consumidor (IPC) de enero, que ya tenía un piso de 1% sólo por las subas aprobadas en los pasajes de trenes, colectivos y subterráneos.

Las rebajas de los combustibles fueron muy dispares, según cada petrolera y estación, pero oficialmente el gobierno reconoce una disminución de 14% en el área metropolitana, según fuentes de la Secretaría de Comercio Interior.

Considerando que la incidencia de naftas y gasoil en el IPC se mide en el subítem combustibles y lubricantes con una ponderación de 2,35% sobre el total, en enero ya hay una deflación de 0,3% por lo menos. Esto reduciría a 0,7% el efecto de los incrementos en el transporte.

Al margen de las mediciones a medida que suele hacer el nuevo INDEC, que dirige Ana María Edwin, por las cuales, por ejemplo, en diciembre, los gastos de turismo fueron más bajos que los del mismo mes del año anterior, es evidente que las petroleras contribuyeron a que el IPC del primer mes del año no sea tan alto como se pensaba en un primer momento (entre 1,5 y 2%).

  • Objetivo

  • Dentro del sector petrolero, hay quienes afirman que ése puede haber sido el principal objetivo de Moreno en la embestida que incluyó la prohibición de exportar todo tipo de hidrocarburos hasta que estuviera asegurado el abastecimientoy se retrotrayeran los precios al 31 de octubre.

    Según esas mismas fuentes, la persistente suba del consumo, sobre todo de naftas premium, que llegó a 15% sólo en las primeras semanas de enero, significaba que el público había aceptado y convalidado las subas.

    Esto demostraría que hay un sector con suficiente poder adquisitivo para pagar las naftas más caras, y esto no pasa inadvertido para las empresas. Lo que nadie sabe es si el compromiso con el gobierno sobre los precios tiene fecha de vencimiento, y en ese caso, cuál es.

    Pero nadie duda que los combustibles seguirán en paulatina alza, después de esta tregua, porque el gobierno no puede impedir que los productores de cualquier tipo de commodities intenten obtener en el mercado interno el mismo precio que podrían conseguir en el exterior

  • Necesidad

    A esto se añade que a partir de mayo, la Argentina necesitará importar fueloil y gasoil porque la producción interna no alcanza. En el primer caso, por la demanda de las centrales eléctricas que deben reemplazar gas, y en cuanto al gasoil por la misma causa y las necesidades del campo que se acentúan entre mayo y junio.

    Hasta ahora, el argumento del gobierno para presionar a las petroleras a comprar combustible importado que deben vender más barato que el valor de compra era la ganancia que esas compañías obtenían por la exportación de naftas.

    Este año, la situación cambió. Los excedentes de naftas se reducen cada vez más por el aumento de la demanda local, y lo que no se usa acá ( sobre todo nafta virgen para la petroquímica y nafta tipo común) está penalizado con fuertes retenciones, de manera que el Estado obtiene más ingresos por cada barril vendido que la compañía exportadora. En otros productos, como los lubricantes, también pesan impuestos muy altos, aun cuando se trata de productos de valor agregado y se podrían perder mercados externos.

    Se afirma que empresas como Repsol o Petrobras se verían tentadas a cubrir mercados externos a los cuales hasta ahora llegan desde la Argentina, a través de filiales en otros países latinoamericanos, para evitarse el pago del impuesto.

    Se sospecha que todas estas cuestiones quedaron en la agenda de los temas por negociar, una vez alcanzado el acuerdo para bajar los precios, frente al cual por el momento, sólo Shell mantiene una actitud reticente.
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar