Por nuevo impuesto subirían teléfonos
La Cámara de Diputados aprobó un impuesto a las empresas telefónicas que terminará pagando el público. Los legisladores siguen agregando presión impositiva a los usuarios, mientras piden reactivación. Según el proyecto, los municipios de todo el país (incluyendo el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires) podrán cobrar un canon de 2% de la facturación de las empresas telefónicas en cada localidad. Si el cableado es subterráneo el canon baja a 1%. Cabe recordar que las empresas, por contrato, están autorizadas a trasladar cualquier gravamen nuevo a las tarifas. Es lo que seguramente sucederá si avanza esta iniciativa. Además está en vigencia una ley anterior a la privatización, que prohíbe gravar el tendido de líneas telefónicas. Más allá del refugio que significa el contrato y la razón que pueda asistir a las empresas, el usuario cargará con otro gravamen, mientras las telefónicas exhiben las ganancias más altas en un país donde sus clientes vieron caer 30% promedio sus salarios en los últimos años. Hoy la tarifas en dólares que pagan los argentinos no están en proporción no sólo comparadas con otros países sino respecto de los ingresos de los consumidores. El de la telefonía es el único sector que no se ha adecuado a un país en crisis.
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• Modificaciones
Por eso ayer durante la tarde Pernasetti, jefe del bloque radical, se comunicó con Henoch Aguiar, secretario de Comunicaciones, para plantearle la imposibilidad de postergar el proyecto. Allí acordaron una serie de modificaciones y finalmente el funcionario del Ejecutivo terminó aceptando que se grave el espacio aéreo que las telefónicas ocupan con el impuesto que cobrará cada intendente o en algunos casos los gobernadores.
El proyecto establece que «a los fines de la prestación del servicio público de telecomunicaciones se destinarán a uso diferencial el suelo, el subsuelo y el espacio aéreo del dominio público provincial o municipal con carácter temporario o permanente».
Pero, «a efectos de evitar la polución visual así como otros daños ambientales que genera el cableado aéreo», se establece que «el derecho de ocupación del espacio público subterráneo no podrá exceder 1% del monto de la facturación anual bruta que efectúen las empresas titulares» en la zona.
Como una cláusula de garantía, pero que se considera técnicamente de imposible aplicación, los diputados establecieron que «no es trasladable a los usuarios el pago de derechos de ocupación del dominio público que cobren las municipalidades o comunas», por la utilización de los espacios.
Es que, además de lo que dicen los contratos, existe una ley nacional previa a la privatización de ENTel que prohíbe que se graven con impuestos locales los tendidos de líneas. La ley se hizo para estimular el desarrollo de las comunicaciones.




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