9 de enero 2003 - 00:00

Por qué el FMI evita el default

Es para proteger al próximo gobierno que asuma a partir de mayo. Porque un eventual incumplimiento con el organismo en esta instancia obligaría a la nueva administración a tener que pagar al contado todas las sumas adeudadas a los fines de poder empezar a recibir nueva ayuda.

El FMI y el Grupo de los 7 han tomado la decisión de evitar que la Argentina caiga en default con el organismo. La razón de tal decisión es proteger al próximo gobierno que asuma a partir de mayo, ya que un eventual incumplimiento con el organismo en esta instancia obligaría a la nueva administración a tener que pagar al contado todas las sumas adeudadas a los fines de poder empezar a recibir nueva ayuda, tan necesaria para salir en serio de la actual crisis y para sentar las bases para el retorno de la confianza internacional y la inversión privada.

En razón de la precariedad de las cuentas fiscales y teniendo en cuenta que dichos pagos, más los que se deben al Banco Mundial y BID, sumarían cerca de u$s 10.000 millones, ello sería casi imposible. Por lo tanto, la Argentina estaría condenada al default por varios años.

Recordemos los países que han incurrido en default con el organismo: Cuba, Vietnam, Egipto, Zambia, Zaire, Guyana, Belice, Honduras, Perú, Panamá, Sierra Leona, Zambia, Sudán, Somalia, Afganistán, Irak, Yugoslavia, Haití y Zimbawe. En la mayoría de los casos, les llevó años levantar esa situación de default.

• Consenso político

En el comunicado, el Fondo ha dicho que la Argentina debe «alcanzar un claro consenso político a favor de las reformas, construir un marco fiscal sano, restablecer la confianza en el sector bancario, incrementar la apertura comercial y reestructurar la deuda». Es decir, estas condiciones, que usualmente operan como requisitos para que el Fondo otorgue ayuda (y que fueron pedidas a nuestro país desde el primer día de negociación), no están presentes en la actualidad. En caso contrario, el Fondo no las pediría. Es por ello que el Fondo dice que el «programa de corto plazo sería un paso hacia el programa más comprehensivo que la Argentina necesita para restaurar el crecimiento y poner la economía en un camino sustentable». Pero aun sin estas condiciones cumplidas, el organismo ha accedido a refinanciar los vencimientos recurriendo a una fórmula «sui géneris» (acuerdo de 8 meses, sin dinero fresco) nunca utilizada en el pasado. ¿El motivo de tal aparente «inconsistencia»?: aliviar la transición y no arruinar las perspectivas del próximo gobierno, que, se espera, encare las cuestiones pendientes que esta administración ha sido incapaz de hacer. Se trata de un acuerdo (de muy mínima) a pesar de Eduardo Duhalde y Roberto Lavagna.

(*) Master de la Universidad de Pennsylvania.

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