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5 de junio 2002 - 00:00

Por qué la solución es una convertibilidad

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Algunas críticas realizadas consideran que no es razonable plantear una nueva convertibilidad en un contexto fiscal complicado como el actual. Es cierto que, a partir de la implementación de este sistema, el Estado no podrá recibir más financiamiento vía emisión. Sin embargo, creo que algunos olvidan que esta forma de resolver el desequilibrio fiscal trae como correlato una creciente presión alcista en el tipo de cambio y los precios. Esto incrementa la incertidumbre de la gente que tiende a consumir e invertir cada vez menos; lo que destruye la demanda interna y, por ende, la producción de bienes y servicios del país que depende de ella en cerca de 90%. Por lo tanto, con este esquema es esperable una continua caída de la recaudación por baja en el nivel de actividad y, además, por la creciente incertidumbre y caos económico que aumenta la morosidad.

Por el contrario, si se estabilizara el tipo de cambio, el rezago en la suba de los precios permitiría aumentar la recaudación en términos de dólares. Por otro lado, la menor incertidumbre cambiaria y monetaria (temor a la futura pérdida de poder adquisitivo del salario y los ahorros en pesos) tendería a disminuir. Esto implicaría una mayor predisposición a pagar impuestos y, además, un mayor nivel de demanda interna que impactaría favorablemente sobre el nivel de actividad y, por lo tanto, de recaudación real. En una palabra, abandonaríamos el círculo vicioso descendente actual para estabilizarnos y, quizás, dar las primeras vueltas a la rueda virtuosa creciente de la confianza.



Esta es la clave. A partir de allí, en el Ministerio de Economía podrán asignarle el tiempo necesario para resolver los incontables problemas que tiene el país; pero donde están esos problemas. Hoy los funcionarios del gobierno solamente tienen tiempo para ver cómo hacen para que no les estalle esta «bomba» cambiaria y monetaria que supieron conseguir. Además, aunque al FMI no le agrade una nueva convertibilidad, ésta nos permitirá presentarle un plan económico integral sustentable y con estabilidad; el cual seguramente llevará a la concreción de un acuerdo.

Respecto a los que dicen que la convertibilidad no se puede hacer a $ 3. Es bueno aclarar que priorizamos buscar el tipo de cambio más bajo posible para establecerla, dado que cuanto más elevado, mayor será el nivel de empobrecimiento de los argentinos. Hoy las reservas alcanzarían unos u$s 10.150 millones. En tanto, el total de pasivos financieros del Banco Central rondarían los $ 21.500 millones, que es por lo que tiene que responder esta institución y no como plantean algunos por las cuentas a la vista en los bancos que son pasivos de éstos. Por lo tanto, si se estableciera una caja de conversión con un aval de 100% de sus pasivos a $ 3, nos sobrarían cerca de u$s 2.900 millones (más de $ 8.000 millones) para asignarle a un Fondo de Asistencia al Sistema Financiero (F.A.S.F.) para reestructurar la banca.

Este punto es fundamental, ya que no se puede pensar en una economía que se desarrolle y le brinde bienestar económico a su gente sin sistema financiero; aunque para poder reestructurarlo es necesario tener una moneda estable. Nuestra propuesta busca, basados en parámetros objetivos, dividir a los bancos en tres grupos: a) los que pueden sobrevivir sin asistencia y con reglas de juego claras; b) los que necesitarían alguna asistencia del F.A.S.F., pero son viables; y c) los que deben fusionarse, venderse o transformarse en Fondos Fiduciarios cuyos cuotapartistas sean los acreedores (incluidos los depositantes) y que cobrarán en la medida que se realicen los activos del banco.

Además, propusimos que dentro del cronograma original de reprogramación de los depósitos (que empieza en enero de 2003), los bancos le devuelvan a los ahorristas en dólares sus ahorros en dicha moneda. Sin embargo, el dólar que Ud. depositó el banco lo prestó y el gobierno arbitrariamente decidió que va a ser devuelto a un tipo de cambio de $ 1 actualizado por el CER. Esto implica que, hasta ahora, Ud. se hace cargo de un subsidio, la diferencia con el tipo de cambio de mercado, que el PE decidió «generosamente» darle a los deudores pesificados. Dado que fue una decisión gubernamental darles ese beneficio, debe ser el Estado (los contribuyentes) y no Ud. el que lo pague. Por eso, los bancos le darán al gobierno un Préstamo Garantizado con impuestos en pesos que implicará que el Estado se haga cargo de la diferencia cambiaria al momento en que a Ud. le paguen la cuota correspondiente a los dólares que depositó.



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