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La atracción del campo y las buenas perspectivas para el sector hacen prever también una ola de inversiones por parte de las agroindustrias, la cual generará un efecto dominó sobre economías regionales.
Datos del sector privado estiman que la buena performance de precios que mantuvo la soja hasta ahora y que permitió un repunte de la actividad económica en todo el interior -sumada a las perspectivas de condiciones favorables que se mantendrían en el corto plazo- generaría una escalada de inversiones que pueden dividirse entre las que realizarán los productores para seguir expandiendo sus explotaciones y las que se sumarían a las ya anunciadas por las empresas proveedoras de insumos y de agroalimentos (podrían llegar a u$s 2.000 en tres años, según estimaciones preliminares).
De hecho, un puñado de compañías proveedoras de insumos y de logística ya confirmó aportes al sector.
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