Los precios del petróleo estadounidense cerraron el miércoles cerca de 41 dólares el barril por primera vez en seis semanas, después que datos que mostraron una inesperada caída en los inventarios causaron preocupación por seguridad y suministros procedentes de Oriente Medio.
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El informe semanal del gobierno estadounidense mostró una caída en las existencias de crudo y gasolina, aunque se registró un aumento en los inventarios del combustible de calefacción.
Algunos analistas habían pronosticado un incremento en los inventarios de las tres categorías.
"Creo que el mercado respondió a la imprevista caída de los inventarios de crudo, aunque no es una caída material", dijo Tim Evans, analista de energía con IFR Energy Services.
El crudo liviano estadounidense subió 1,53 dólares para cerrar a 40,97 dólares el barril, su mayor precio en el mercado petrolero de Nueva York desde que se cotizó a 42,33 dólares el 1 de junio. El petróleo Brent de Londres ganó 1,85 dólares para cerrar a 38,54 dólares el barril.
La Administración de Información de Energía de Estados Unidos (EIA) dijo las existencias de crudo cayeron en 2,1 millones de barriles, a 302,9 millones, en la semana que finalizó el 9 de julio. Los inventarios de gasolina bajaron en 200.000 barriles, a 205,9 millones, mientras que los de combustible para calefacción subieron en 1,4 millones, a 44,5 millones.
Las existencias de crudo en el mayor consumidor del mundo han crecido en los últimos meses, pero la fuerte demanda ha evitado ganancias equivalentes en los inventarios de productos refinados, lo que ha ayudado a la fortaleza del precio del petróleo.
Los precios del crudo se han mantenido cerca de los 40 dólares en los últimos meses por preocupaciones de interrupciones de los suministros de petróleo en Irak, Nigeria y Rusia, donde el mayor productor, YUKOS, enfrenta una posible quiebra.