10 de enero 2006 - 00:00

Precios: rebaja depende de costos y menos impuestos

Con un reclamo -reiterado, desde ya-por los altos costos que implican las tasas municipales, representantes de la COPAL (la cámara que agrupa a las empresas alimentarias) se reunieron ayer con autoridades del Ministerio de Economía. Habían sido convocados para discutir la prolongación de la vigencia de los acuerdos de precios hasta fin de año con el objetivo (el oficial, al menos) de tratar de controlar la inflación.

Los anfitriones fueron Oscar Tangelson (secretario de Política Económica), Lisandro Salas (de Coordinación Técnica) y Silvia Canela (subsecretaria de Coordinación Económica). Del lado de los empresarios se sentaron Alberto Alvarez Gaiani (presidente de COPAL), Fernando Falco (Arcor), Alberto García (General Deheza; aceiteros), Osvaldo Capellini (Mastellone; industria láctea), Juan Almirón (Coca-Cola; aguas gaseosas), Roberto Domenech (productores avícolas) y Alejandro Pereyra (Nestlé).

Los empresarios calificaron de «aduanas internas» a tasas de abasto, publicidad, etc., que los intendentes (aquellos a quienes el gobierno nacional quería confiar el control de precios) aplican sobre mercadería en tránsito por sus municipios, o sobre cada calcomanía que se pega en una vidriera de sus calles. «Son inaceptables, van en aumento y son inconstitucionales», adujeron. Los funcionarios prometieron estudiar el caso.

A su turno, Tangelson y Salas -que se repartieron la voz cantante en el encuentropidieron «un esfuerzo adicional para parar la inflación» a los alimentarios, y que agregaran «más productos a las listas de precios acordados». Le respondieron que los precios controlados «no funcionan en ningún lugar del mundo», que la COPAL no podía firmar ningún acuerdo, y que debían hacerlo empresa por empresa. Los hombres de Economía dijeron que lo sabían, y por eso para hoy convocaron a Arcor, Quickfood, Mastellone y Granja Tres Arroyos con ese objetivo.

Otro de los dirigentes adelantó que las modificaciones de valores internacionales de productos importados, sumadas a la depreciación del peso, harían inevitable la suba de algunos precios. «Es el caso del café, que en el mundo trepó 6%, y además el peso cayó otro 4%.»

Los funcionarios aseguraron que no se controlarán los costos de las empresas, pero volvieron a reclamar «un esfuerzo mayor para bajar los precios». Una respuesta: «Los márgenes hoy son tan chicos en nuestro sector que una corrección ínfima para arriba o para abajo puede ser la diferencia entre pérdida y ganancia». Le respondieron que «ustedes pueden compensar las rebajas de los productos más populares aumentando otros destinados a los sectores de más poder adquisitivo». Habían pasado casi 90 minutos, no quedaba ya café ni agua mineral, y la reunión se dio por terminada.

S.D.

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