Goldin: "Si la brecha sube más, vendrán más cepo y controles de precios"

Economía

El economista piensa que se complicará el BCRA si la brecha supera el 70%/80%. Opina que el dólar blue está caro, lo que es una buena noticia, pero advierte que la mala es que no es carísimo.

Pablo Goldin conoce muy bien la macro y la interacción con las finanzas. Y tiene muy presente la historia, que tarde o temprano vuelve a manifestarse con sus matices. Por eso cree que el dólar blue a $180 es “caro”, pero a la vez alerta que al no ser “carísimo” es una mala noticia. Dialogó con este diario sobre qué acuerdo con el Fondo se puede esperar y por qué, sobre la situación cambiaria y monetaria, y la inflación. A continuación los pasajes más relevantes.

Periodista: ¿Qué opina de lo que trasciende puede ser el futuro acuerdo con el FMI? ¿Hay chances de que se cierre antes de fin de año o, sí o sí, pasa a 2022? ¿Será un puente transitorio, hacia qué; o cree que se viene un programa con todas las letras?

Pablo Goldin: Me imagino un acuerdo “en el último minuto del tiempo suplementario” firmado sin convicción por ambas partes. Eso sería en algún momento del verano. Hay un vencimiento con el FMI de u$s4.000 millones en marzo 2022 que marcará los tiempos. Este año se patea el problema pagando con los DEG que están por llegar. Arreglar con los bonistas implicó patear vencimientos y a otra cosa. Arreglar con el Fondo implica ir pagándole con desembolsos que el propio organismo nos va liberando contra el cumplimiento de compromisos de política económica. No es firmar y listo. Habrá que cortar clavos cada vez que el Fondo venga a auditar para ver si desembolsa. Siempre será mejor acordar que no, pero seguramente será un parche que no despejará horizonte.

P: ¿El dólar blue a $180 es para temer?

P. G.: En una economía que viene hace cuatro años con 50% anual de inflación, que es un 50% reprimido porque hay precios pisados por el gobierno que apenas suben 20%, que van nueve meses consecutivos de inflación mensual arriba de 3%, que se multiplican los cepos para acceder a dólares, que el BCRA tiene apenas u$s7.000 millones de reservas disponibles, que se le deben u$s45.000 millones al FMI, que el gobierno tiene un agujero fiscal primario que se financia con “maquinita”, que la deuda en pesos del gobierno y las Leliq del BCRA crecen tipo “bolas de nieve”, que la coalición gobernante es una coctelera y que además es un año electoral, el dólar no oficial a $180 no es casualidad. Es el dólar que nos merecemos para esta economía y esta política que tenemos. Es un dólar típico de tiempos de alta inestabilidad, mecha corta y correr detrás de los problemas. No tendría por qué ser menos. Traído a pesos de hoy, es el mismo dólar que teníamos en la incertidumbre previa a que asumiera Alfonsín, en el lío antes del Plan Austral o en el peor momento de 2002. La “buena noticia” es que ya es un dólar caro. La “mala” es que no es carísimo; se puede estar un poco peor.

P: ¿Qué lectura hizo de las últimas medidas cambiarias del BCRA-CNV (por el CCL)? ¿Surtirán efecto? ¿y para qué? ¿Tienen efectos contraproducentes?

P.G.: El BCRA está ante el dilema de: “me siento sobre los u$s7.000 y pico de millones de reservas netas que supe conseguir gracias a la Santa Soja y al Santo Cepo (es difícil que sume mucho más), o me siento sobre una brecha de ¿70, 80%? que le pega en el palo a lo máximo tolerable antes que empiece a contaminar el mercado cambiario oficial (menos oferta y más demanda de dólares) y la inflación. Sobre las dos a la vez no se va a poder sentar. Las últimas medidas apuntan a sentarse sobre las reservas (para vender menos dólares a $180 en el CCL y dificultar transitoriamente a las empresas el acceso a dólares oficiales a $96). ¿Pero qué hará cuando la brecha suba?

P: ¿Qué piensa que podrá hacer el BCRA si eso ocurre?

P.G.: Si la brecha se escapara y empezara a contaminar, el BCRA tendría que desprenderse de más reservas y reforzar todos los cepos de la compra de dólares, al menos hasta la elección. La Secretaría de Comercio tendría que reponer controles de precios para moderar traslados a inflación. Y el gobierno debería “hacerse más amigo” del FMI.

P: ¿Cree que ya está todo como para empezar a ver tasas de inflación mensual del 2% o menos en los próximos meses?

P.G.: Argentina está desde 2018 en un régimen de alta inflación al 40/50% anual. Es muy distinto al 20/25% anual de los años previos. Es otro escalón (el doble de alto). Es otra persistencia: van nueve meses seguidos arriba de 3% mensual (encontrar algo así requiere remontarse a antes de la Convertibilidad). Es otro disparador: no hubo salto devaluatorio brusco ni tarifazo; es puro desorden fiscal y monetario. Es más reprimida: varios precios suben 60% o 70% anual contra otros varios van al 20% o 30%. Salvando las enormes distancias de nominalidad y desorden, es una inflación con más olor ochentista. ¿Pueden venir algunos meses de 2% y pico mensual producto de la represión inflacionaria oficial? Pueden. ¿Sería duradero? No. Estamos en un régimen de alta inflación y por el momento este gobierno no ha hecho nada para revertirlo. La pandemia fue parte de este lío. Pero no es sólo pandemia.

P: ¿Cómo llega la economía a las PASO y a noviembre? ¿Qué sensación térmica tendrá la gente?

P.G.: Por primera vez en su historia, el kirchnerismo irá a buscar votos con 50% anual de inflación. Todo un desafío, incluso en sus dos bastiones electorales: el Conurbano Bonaerense y el Norte. Se votará con un salario real 5% inferior a la Presidencial 2019 (aun con recomposición salarial). Y con una actividad igual o más baja (aun con rebote). Para cualquier oficialismo, es una economía para perder (más la pandemia). El kirchnerismo “sigue en carrera” por su histórico piso alto de votos en sus bastiones y porque el fracaso de la oposición gobernando está fresco.

P: Según lo que trascendió, se quiere reducir el déficit cuasifiscal llevándose las Leliq del BCRA hacia bonos del Tesoro para evitar que el BCRA emita por los intereses. ¿Pero al fin de cuentas no es el mismo problema, porque el Tesoro deberá pagar los intereses por esa deuda?

P.G.: El problema es siempre la necesidad conjunta de pesos del Tesoro más la del BCRA: es la misma olla. Además, si parte de los pesos con que se financia el Tesoro no salen directamente del BCRA (“maquinita”) sino de colocación de bonos a los bancos que estos compran desarmando encajes (Leliq, Pases), macroeconómicamente es lo mismo. Al final del partido, se terminará con la misma expansión monetaria anual, 50%/60%. Es hacerse trampa en el solitario.

P: ¿Si el Tesoro pasa indemne el test de julio, se le despeja el cronograma de vencimientos en pesos de cara a las elecciones? ¿Cómo se explica que consiga refinanciar e incluso, a veces, con rollover de más del 100%? ¿Es porque los FCI y las aseguradoras no tienen otras opciones en qué invertir, o se trata de colocaciones coercitivas?

P.G.: La causa macroeconómica central por la cual el Tesoro consigue renovar su deuda en pesos e incluso colocar un poco más, es la política monetaria expansiva del BCRA y por transitividad el exceso de liquidez del sistema bancario. Sin emisión, la rueda de la deuda en pesos se trabaría.

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