Desde el gobierno se planea modificar radical-mente el sistema de distribución de la Cuota Hilton, los cortes de alta calidad que ingresan a Europa sin pago de aranceles y que permiten a los frigoríficos y productores operar con un margen de ganancia superior en un mercado aún protegido. La decisión involucra exportaciones por u$s 200 millones anuales, un tercio de lo que recibe la Argentina por las ventas totales de carne.
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En medio de las complicaciones de demanda de carne en Europa por el virulento resurgimiento del mal de la «vaca loca» que provocó una retracción en el consumo y la consecuente baja en los precios, los frigoríficos de la Argentina se encuentran sumergidos en una crisis estructural que fue acentuada por el actual sistema de reparto de la Cuota Hilton. Al menos, la industria frigorífica exportadora coincide en que el actual sistema fue uno de los motivos que la llevaron a esta situación de quebranto. De hecho, la empresa CEPA, que esta semana se presentó en concurso preventivo de acreedores ya había hecho circular un informe en el que advertía que la resolución 198/99 de la Secretaría de Agricultura, rubricada por la conducción de Ricardo Novo y Carlos Case-rio, les provocó un lucro cesante de u$s 4 millones. En su momento -mediados del año pasado-intervino la Justicia por recursos de amparo impuestos por las empresas frigoríficas perjudicadas por esa resolución. Otras, sin embargo, coincidían en el sector, habían sido beneficiadas por los cambios en las normas.
El problema se acrecentó en el último año porque la gestión actual extendió la vigencia del sistema durante el período 1999/2000. Desprolijidades
La Cuota Hilton, una restricción al libre comercio impuesta por la Unión Europea, debería distribuirse antes de junio de cada año para el período julio-junio. Sin embargo, durante los últimos años reinaron las desprolijidades sobre el sistema.
La idea, ahora, es modificar bruscamente el sistema vigente y, con matices, simplificar el esquema de reparto con variables más parecidas a las que existían anteriormente y habían sido consensuadas por toda la cadena de la carne.
«Vamos a establecer con la mayor claridad posible, cuáles son los requisitos que deben reunir las plantas, en determinada fecha, para poder acudir a la Cuota Hilton. Se eliminará el verbo 'podrá' de la resolución porque impone un condicional que está sujeto a cualquier acto arbitrario de una autoridad», admitía Esteban Berisso, quien está elaborando el proyecto por la Secretaría de Agricultura de la Nación.
En el nuevo proyecto cambian los parámetros de adjudicación de la cuota y se pone mayor énfasis en los antecedentes de exportación (past performance), se eliminan los volúmenes fijos, y sólo se deja una cuota inicial para las plan-tas nuevas. «Todo se basa en porcentajes: sobre las 28.000 toneladas de la cuota se apartan las protegidas por medidas cautelares (3.600 toneladas en el período 2000/2001), los volúmenes destinados a plantas nuevas y 6% para proyectos de productores. Eliminación
El resto se distribuye según los antecedentes de exportación de los últimos tres años (86%), según regionalidad (6%) y a las plantas según la cantidad de empleados (8%)», dice Berisso. Las plantas nuevas del ciclo I recibirán 200 toneladas y las del ciclo II, 75 toneladas y se elimina la transferencia de antecedentes, otra de las causales de distorsiones en el reparto.
«El sistema vigente provocó distorsiones. Fue hecha a medida y atendiendo la situación de algunas empresas o provincias. La nueva resolución es un aporte bueno para las empresas, aunque castiga injustamente a los que exportan con valor agregado», advertía Héctor Salamanco, director de la Asociación de Industrias Argentinas de la Carne (AIAC), que nuclea a los mayores frigoríficos exportadores del país. Salamanco se refiere a que la propuesta redactada por Berisso, que saldría a la firma del secretario de Agricultura, Antonio Berhongaray, apenas iniciado el 2001 - con vigencia de tres años, a partir de la cuota 2001/2002 - no premia a quienes elaboran productos termoprocesados. Se refiere, en realidad que un esquema de exportación integrado y eficiente balancea los cortes Hilton -que representa sólo 6% del animal-con carne industrializada.
A pesar de las objeciones de la industria, la norma impulsada por el gobierno corrige varios de los gruesos errores generados por la gestión de Novo en Agricultura, coinciden los conocedores de los vericuetos administrativos. Además, el nuevo sistema podría volcar más equidad frente a la distribución de una cuota que está adjudicada al país y que debe ser administrada por el Estado, que plantea ganadores y perdedores, y que sigue generando presiones por el reparto.