El ministro de Planificación, Julio De Vido, y el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, le comunicaron la semana pasada a Jean-Pierre Loubinoux, presidente de la filial internacional de la SNCF (empresa estatal ferroviaria francesa), que aun en plena turbulencia financiera, el gobierno mantiene la intención de construir el tren bala. El ejecutivo visitó la Argentina al frente de una misión empresarial integrada también por el banco Natixis, que financiaría el tren, e integrantes del consorcio Veloxia, adjudicatario del proyecto, como Alstom y la propia SNCF. Aunque recibió con beneplácito la comunicación oficial, en diálogo con este diario, Loubinoux expresó la preocupación de los empresarios franceses por la demora en el pago de la deuda al Club de París y el alza del riesgo-país.
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Aquí lo destacado del diálogo con Jean-Pierre Loubinoux:
Periodista: En el estado que se encuentran los transportes, ¿cree que la Argentina necesita un tren bala?
J.P.L.: Entiendo la incomprensión sobre un proyecto tan moderno en una red tan degradada. Pero hay que tener una visión de futuro. He visto que los dirigentes de este país prevén una modernización de toda la red. Hay proyectos de electrificación, de líneas nuevas y también el tren bala. Buenos Aires y Rosario son dos ciudades importantes. Como en Francia lo son París y Lyon (trayecto del primer tren bala francés).
P.: Pero entre París y Lyon ya existía una red ferroviaria, tradicional eficiente, que estaba saturada.
J.P.L.: Un tren bala es una formidable palanca para tirar hacia arriba el conjunto de la red en el plano de la técnica, los oficios, la regulación del tráfico. Crea empleo, desarrollo económico y una corriente de negocios. Y en seguridad es insuperable. Pero, estoy de acuerdo con que hay que hacer otros proyectos en paralelo, si se quiere recuperar el tiempo perdido, porque un tren bala son diez años de trabajo, desde los primeros estudios hasta su puesta en marcha.
P.: ¿Y nosotros, en qué año estamos de esos diez?
J.P.L.: Ustedes están en el primer mes, en la intención. Ciertamente, hay un contrato firmado, estudios en marcha, pero es apenas el comienzo.
P.: Entre Rosario y Buenos Aires hay autopista. Además circula carga, para lo que no sirve el tren bala.
J.P.L.: Sí, pero saltean una etapa de modernización necesaria. A la vez se liberan vías para el transporte de cargas. Hay que ver la cosa en conjunto, pero es verdad que la red suburbana de Buenos Aires, los enlaces a Mendoza o al Sur necesitan ser renovados. Hay cosas por hacer, pero no escuché un discurso concentrado exclusivamente en el tren bala, escuché hablar de la modernización de todo el sistema.
P.: ¿Cómo ve la situación el banco Natixis?
J.P.L.: La situación actual aumenta el factor riesgo y por lo tanto el costo de financiamiento. Pero el trámite que inició la Argentina para saldar su deuda con el Club de París es positivo, pues permite a la COFACE (Compañía Francesa de Seguros para el Comercio Exterior) volver a este país y eso facilita el crédito.
También recibí mensajes alentadores de que lo que fue iniciado con el Club de París, será retomado.
P.: El reembolso de esa deuda ¿es condición sine qua non para este proyecto?
J.P.L.: Es una condición muy importante. Efectivamente Natixis está preocupado por el encarecimiento del crédito debido al aumento del riesgo-país en estos días y muy inquieto por la demora del trámite con el Club de París.
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