Un segundo fallo redolarizador encendió la luz de alarma en el gobierno y puso en aprietos a la Corte Suprema de Justicia. Ese tribunal viene demorando un fallo categórico en defensa de las leyes de emergencia, porque los jueces no se ponen de acuerdo sobre la mecánica que debe aplicarse para restituir el dinero de los ahorristas atrapados por el «corralito» financiero. Para peor, el gobierno perdió a Antonio Boggiano, el principal defensor de la tesis pesificadora y escriba fundamental de los argumentos que legalizaron la salida de la convertibilidad. Ahora, Kirchner comienza a replantearse si no fue apresurada la suspensión del juez supremo, decidida por el Senado con los votos peronistas. Los dos sentencias -una que ordena al banco devolver 140 mil dólares y otra que compensa a una ahorrista con 42 mil dólares- son una rebelión de los jueces inferiores contra el dividido y débil pronunciamiento de la Corte Suprema en el caso Bustos. Le toca al flamante ministro de Justicia, Alberto Iribarne, maniobrar para frenar nuevas sentencias redolarizadoras y conseguir alinear a los jueces supremos díscolos en la política económica del gobierno.
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