7 de noviembre 2003 - 00:00

Preocupación por Brasil

Mar del Plata - «No nos quedaremos de brazos cruzados.» Con esta frase, el vicecanciller argentino, Martín Redrado, reconoció que el gobierno «sigue con atención» una reforma impositiva que planea el gobierno brasileño, que establece un gravamen adicional a las importaciones, afectando a los exportadores argentinos. Puntualmente, el proyecto crea una barrera para los productos importados, a través de la imposición de contribuciones sociales. «Pretendemos que el Mercosur quede excluido de este esquema una vez que se transforme en ley. Espero que Brasil demuestre su compromiso con el bloque», expresó el funcionario, quien participó aquí del seminario sobre Posicionamiento Regional y Mundial de la Argentina.

• Ventaja

«El costo de una medida de este tipo implicaría un incremento de 3,5% en promedio para las exportaciones argentinas», estimó el funcionario. En cambio, explicó que el gobierno argentino no le reclamará al brasileño una marcha atrás por el decreto que dio a conocer el viernes que indirectamente encarece las importaciones. «Se trata de una medida de aliento a la producción interna, que no impacta directamente en el costo de las exportaciones argentinas», aseguró.

El funcionario reconoció que esta medida que se definió el viernes último por decreto implica una ventaja para los productores brasileños, ya que establece un régimen más benigno de crédito fiscal. Esto afecta indirectamente a los productores del exterior que desean venderle a Brasil. «No se puede protestar porque es una medida de política autónoma, que les da ventajas de desgravación a determinados sectores. La Argentina podría adoptar medidas similares cuando considere conveniente y tampoco tendríamos trabas para hacerlo», aseguró.

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