8 de febrero 2002 - 00:00

Presidente de Banco Central Europeo se va en julio 2003

Maastricht - El titular del Banco Central Europeo (BCE), Wim Duisemberg, anunció ayer que dejará la presidencia en julio de 2003, despejando la incertidumbre que había sobre este tema.

El anuncio cayó muy bien en los sectores financieros, donde Duisemberg fue muy criticado por su política monetaria respecto del euro.

El banquero holandés aprovechó el suelo patrio, en la localidad de Maastricht, para anunciar que abandonará el puesto cuando se hayan cumplido más de cinco de los ocho años de su mandato, tras su nombramiento en mayo de 1998.

Coincidiendo con el décimo aniversario de la firma del Tratado de la Unión Europea (UE), conocido como el Tratado de Maastricht, Duisemberg dijo en rueda de prensa que había decidido poner fin a las especulaciones surgidas en los últimos meses sobre su permanencia al frente del banco emisor con el anuncio de su dimisión.

Esta se producirá, como muy pronto, el 9 de julio de 2003, día en que cumplirá 68 años, una edad que calificó de «muy respetable» para retirarse, pero advirtió que podría permanecer más tiempo en funciones si se lo solicitan en beneficio del banco emisor y que así se lo había comunicado en una carta al presidente de turno del Consejo de la UE, el jefe del gobierno español, José María Aznar.

En todo caso, «queda excluido implícita o explícitamente que me vaya antes de esta fecha», aseguró.

En las últimas semanas, las constantes presiones sobre Duisemberg para que aclarara cuándo dejaría su cargo han dificultado, en opinión de algunos analistas, su labor al frente del BCE y han dañando la imagen del banco europeo.

Duisemberg nunca ha admitido en público haber acordado con Chirac que entregaría el sillón a Jean-Claude Trichet, un banquero central muy respetado, que tiene aún una cuenta pendiente con la Justicia gala por su responsabilidad en el control de las cuentas del Banco Credit Lyonnais.

Consultas

Los ministros de Finanzas de la Unión Europea (ECOFIN) son los primeros que harán consultas y contrastarán los nombres de los candidatos a presidir la entidad inaugurada en junio de 1998 y que hoy cuenta con 1.100 empleados.

Según la mayoría de los expertos, se da casi por seguro que el futuro jefe del BCE será un francés, por haber adquirido París «un derecho de sucesión» al no haber logrado imponer a Trichet en 1998 y porque el único de los seis miembros del comité ejecutivo de la entidad, el vicepresidente, Christian Noyer, concluirá su mandato de cuatro años el 31 de mayo próximo.

París parece haber renunciado a imponer un sucesor de Noyer y prefiere apostar por la presidencia del banco, aunque esta opción encierre algunos riesgos de que Francia se quede sin representación en la cumbre del BCE a partir de mayo, sobre todo si Trichet no logra desembarazarse de las ataduras legales que lo inmovilizan.

La duración de los debates, cábalas e intrigas sobre el sucesor de Duisemberg dependerá de la celeridad con que el ECOFIN aborde esta cuestión para después pasarla al Parlamento Europeo.

En última instancia, serán los jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea los que aprueben al candidato definitivo, una vez que el máximo órgano rector del BCE, el comité ejecutivo, haya analizado formalmente al presidente electo.

Otra víctima de estos debates puede ser el euro, que se ha depreciado más de 26 por ciento frente al dólar desde su introducción como moneda de cálculo en enero de 1999.

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