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El agravamiento de la crisis logró que el trueque tenga un crecimiento insospechado. Con siete años de vida, coleccionó más de 3.000 puntos de funcionamiento en todo el país y más de 2 millones de adheridos.
Para mejorar las operaciones, las distintas redes de trueque idearon el «crédito», que es un papel sin valor dinerario ni posibilidad de cambiarlo por circulante. Cada uno de estos créditos, no obstante, tiene un valor en los nodos y sirve como medio transaccional. Una de estas redes, la Red Global del Trueque (RGT) El problema es que se incorporaron demasiados miembros a las redes en poco tiempo y el sistema terminó con algunos vicios similares a los del mercado formal. Por ejemplo, mesas de dinero donde es posible canjear pesos por créditos y viceversa.
«Nuestra intención es que se apruebe el proyecto de ley que está en la Comisión de Comercio y Hacienda de la Cámara de Diputados y que haya un marco regulatorio para encuadrar legalmente la actividad y para que se corrijan las imperfecciones», indicó en diálogo con
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